El diario de un outsider residente en los arrabales del trimundo

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ideas sobre alimentación para deportistas populares

Hacía tiempo que quería escribir una entrada sobre el tema de la alimentación sana. Las ideas que os propongo han salido de años de lecturas, de indagación en la cocina y de experiencia personal en el área del deporte popular y de la alimentación. No esperéis leer un tratado de nutrición deportiva (para eso existen ya libros de expertos), lo único que leeréis más abajo son un conjunto de sugerencias que os pueden ayudar a tener una vida más saludable si las acompañáis de la actividad física correspondiente. Ahí van.

1. Come suficiente, sano, fresco y variado. A lo largo de las siguientes ideas sacarás alguna conclusión de lo que puede significar comer sano; en cuanto a lo de suficiente, no te olvides de que es imprescindible comer para rendir como deportista amateur -si no comes de manera adecuada (con cierta moderación pero sin escasez en la ingesta calórica) no podrás entrenar de manera óptima, con lo que tu progreso se verá mermado. En cuanto a la variedad, elige productos frescos de temporada o elaborados con ingredientes lo menos procesados/industriales que sea posible y distribúyelos en tres comidas principales y dos tentempiés: intenta que cada una de las comidas y tentempiés incluyan carbohidratos (aproximadamente el 60%), proteínas (aproximadamente el 20%) y grasas (aproximadamente el 20%). Los porcentajes de nutrientes son aproximados y matizables por cuestiones personales y por el deporte que practiques: lo que no es matizable es que sin carbohidratos no tendremos energía para entrenar, sin proteínas los músculos no se repondrán de las cargas a las que los sometamos y sin grasas sanas estaremos expuestos a más fatiga y a más lesiones.
2. Apúntate al verde pero ponte gafas de colores -mínimo 5 al día. Las frutas y verduras son una excelente fuente de carbohidratos, de vitaminas y de antioxidantes. Intenta consumir al menos cinco raciones de fruta y verdura al día. El color de frutas y verduras viene determinado en gran parte por las vitaminas y nutrientes de su composición: ponte las gafas de color e intenta combinar frutas y verduras de distintos colores, de esta manera te asegurarás un consumo óptimo de un buen rango de vitaminas.

3. Grasas sanas. Las grasas son imprescindibles para nuestra nutrición. Intenta eliminar las grasas animales e introduce en tu dieta grasas sanas a través de frutos secos (un verdadero filón de nutrientes para los deportistas), del aceite de oliva y del pescado azul. Las grasas sanas son imprescindibles para tener una buena salud cardiovascular. Consumir grasas sanas es cuidar de tu corazón, la máquina que está detrás de toda tu actividad física.

4. No descuides el consumo de proteínas. Las proteínas son imprescindibles para la reparación y, en su caso, producción de tejido muscular. Las proteínas y aminoácidos se encuentran de manera natural en huevos, lácteos, carnes y pescados, legumbres y en alimentos exóticoscomo la quinoa, el tofu o el seitán. Como la absorción de proteínas está limitada, la ingesta exagerada de estas o de suplementos diseñados para deportistas puede resultar en una sobrecarga inútil que tan sólo conllevará un trabajo extra del hígado. Ten en cuenta que la dieta occidental es hiperproteica, por lo que, en principio, no deberás tomar suplementos de aminoácidos para tener una dieta sana. Si te preocupa el consumo de proteínas de origen animal, las legumbres, el tofu, el seitán o la quínoa son alternativas interesantes, si bien no podemos olvidar que las proteínas de mejor valor biológico y de más fácil absorción son las animales.

5.Cereales: un mundo por descubrir. Los cereales son una extraordinaria fuente de carbohidratos y fibra. Intenta consumir cereales integrales de cultivo biológico (los cereales integrales no biológicos son una fuente de tóxicos ya que han sido tratados probablemente con pesticidas); hoy en día es fácil conseguir cereales biológicos y panes artesanos elaborados con cereal biológico. Un buen pan biológico será más caro que el pan normal que se consume habitualmente pero, seguramente, durará más tiempo y acabarás pensando que es una buena inversión. Incluye en tu dieta cereales que no han estado presentes tradicionalmente en la dieta española: la avena es una estupenda fuente de energía con un índice glucémico estupendo para deportistas; el centeno, el kamut (una variedad de trigo con alto contenido proteico y con alta concentración de minerales),  la espelta son también cereales que merecen ser incluidos en nuestra dieta. En forma de muesli, en forma de pan, en forma de galletas o bizcochos, en forma de pasta, bulgur o couscous descubre el mundo de los cereales en toda su energética variedad.

6.Hidrátate. Un deportista no debe nunca esperar a tener sed. Bebe no menos de 2 litros de líquido al día y, después de entrenar, repón líquidos. Hidrátate sobre todo a través de agua,zumo exprimido en casa e infusiones (el rooibos y el té verde son fuentes de flavonoides y antioxidantes). Huye de zumos industriales y de refrescos con gas; en general, son una fuente de calorías vacía de nutrientes. Para quien consuma alcohol, una opción interesante puede ser beber tan sólo vino y cerveza (fuentes de nutrientes saludables si se consumen con moderación).

7.Huye de las grasas trans y de las grasas vegetales hidrogenadas. Mucha de la comida procesada y precocinada y un alto porcentaje de bollería industrial contiene entre sus ingredientes grasas trans, margarinas y grasas vegetales hidrogenadas. Huye de estos alimentos que son una fuente de colesterol "del malo" y fuente de complicaciones cardiovasculares: tal y como demuestra la evidencia científica estas grasas industriales son el macronutriente que más aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.

8.Lee las etiquetas. Las etiquetas nos ofrecen una gran cantidad de información sobre lo que compramos y consumimos. Acostúmbrate a leer los ingredientes (al hacer esto, por ejemplo, te será posible evitar las grasas trans descritas en el punto anterior: huye de ingredientes que aparezcan descritos como grasas vegetales, aceites vegetales de coco y palma, margarina vegetal, grasas vegetales hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas). Además, las etiquetas nos ofrecen información sobre la procedencia de los alimentos y sobre los nutrientes y los aportes energéticos que nos ofrecen.

9. Desayuna. El desayuno ha de ser una de las comidas principales del día. Sin un aporte energético importante al comienzo de nuestros días, ni rendiremos deportivamente ni en nuestros trabajos. Intenta combinar proteínas a través de lácteos, carbohidratos a través de frutas y cereales, grasas a través de aceite de oliva o frutos secos. Una buena noticia para quienes estén vigilando su peso: aquellas personas que desayunan de manera adecuada están más delgadas que las que no lo hacen -esto es así porque el metabolismo activa un mecanismo de ahorro si, una vez comenzada nuestra actividad diaria, no se detecta ninguna ingesta de nutrientes. En cuanto al desayuno antes de la actividad física, intenta que pase al menos una hora y media entre el desayuno y un entreno exigente o de una competición. En cuanto a los entrenos en ayunas (que, en principio, metabolizan y queman grasas) realízalos sólo si tienes ya una cierta trayectoria en la actividad física y no lo prolongues más allá de 40 minutos.

10. Comer por ahí: el gran dilema. Ser deportista amateur no puede estar reñido con tener una vida social aceptable. Puedes comer en bares o restaurantes; tan sólo intenta ser sensato en cuanto a la elección. Intenta comer alimentos frescos; evita los fritos y elige platos a la plancha. Ensaladas, pasta, arroces constituyen alternativas fáciles de encontrar en cualquier bar o restaurante. Siendo sensato se puede tapear o comer por ahí con una cierta frecuencia y no echar por la borda un plan nutricional sano. Simplemente sé sensato y huye de ciertos establecimientos de comida rápida.

11. Suplementación. Existe toda una industria dedicada a los suplementos deportivos: desde bebidas isotónicas a geles energéticos pasando por proteínas e, incluso, otros suplementos de más dudoso gusto. Piensa que si llevas una dieta sana y completa no necesitarás ningún suplemento -en épocas de intenso entrenamiento prueba con suplementos naturales (jalea real, ginseng). La suplementación y la industria en torno a la nutrición deportiva nos proporcionan productos cómodos de utilizar, pero recuerda que hay alternativas más baratas y, probablemente, más naturales en la alimentación más tradicional: unos frutos secos, unos dátiles, un plátano, un trozo de pan de higo o de turrón son equivalentes a cualquier barrita energética que se precie. Un trozo de salmón a la plancha o una tortilla son equivalentes a cualquier batido de proteína que podamos tomar. Reflexiona sobre lo que es necesario y lo que no lo es.
12. Date caprichos sanos (y alguno menos sano, de vez en cuando). Comer es un placer; comer sano no tiene por qué ser desagradable: especia las comidas, varía, juega y, por qué no, date caprichos de vez en cuando. Una onza de chocolate negro es una fuente de antioxidantes y de nutrientes que miman tu corazón. Una cerveza es una buena fuente de hidratos y, en el caso de ser una cerveza natural, de flora interesante para tu intestino. Los caprichos pueden ser sanos. De todos modos, ¿por qué no? Date algún capricho de los insanos de vez en cuando -después de todo, lo quemarás en el siguiente entrenamiento.
13. Conócete a ti mismo. En cuanto a ingesta de nutrientes y de líquidos antes, durante y después de los entrenamientos, no hay una receta única. Lo mismo ocurre en las competiciones. Cada uno debe experimentar y conocerse a si mismo. Puede ser interesante partir de una buena hidratación y una ingesta de algún alimento con índice glucémico bajo unos 40 minutos antes del entrenamiento. Si el entreno no es muy largo no necesitarás reponer líquido durante el mismo (pero como digo, todo esto son cuestiones muy personales). Antes de que pasen 30 minutos del fin del entrenamiento sería interesante reponer líquido e ingerir carbohidratos y proteínas (una pieza de fruta, dos o tres nueces y un yogur, por ejemplo es una buena combinación). Una cuestión importante: no experimentes con geles y barritas en competición; usa solamente lo que ya hayas probado con anterioridad.
14. Mantén curiosidad por la nutrición y la alimentación. Leer sobre nutrición y sobre alimentos es una manera de mantener una dieta sana y completa. Si te metes en la cocina y cocinas tú, aprenderás más y disfrutarás de todo este proceso que es parte de tu desarrollo como deportista popular. Si quieres leer más te recomiendo dos libros que a mí me han enseñado mucho: Nutrición deportiva de Nancy Clark (Editorial Desnivel) y Nutrición y peso óptimo para conseguir el máximo rendimiento de Matt Fitzgerald (Editorial Tutor). Espero que os haya gustado la entrada y que alguna de las ideas la encontréis aprovechable o, al menos, comestible.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cirncunspecto. Luces y sombras

Luces después de superar una subida tremenda
Estoy atascado -como bloguero me encuentro un tanto de bajón, lo reconozco. Desde mi última entrada, que pretendía ser útil y no un cúmulo de sensaciones personales, no he sabido volverme a enfrentar a la pantalla en blanco. Y ahora por fin caigo en la cuenta de que Triatloneando no puede abandonar su carácter intimista. Aunque tengo en proyecto una entrada sobre alimentación y nutrición para deportistas, ahora lo que me urge es salir del bloqueo. Así, de paso ordeno mis sensaciones encontradas de los últimos días. Así, cuando lo vea ordenado y escrito todo, veré las cosas de manera más optimista. Sin duda.
Bueno, el bloqueo, como podéis intuir, no es tanto de blog como de mollera triatlética. La pretemporada está resultando dura -la vuelta a los entrenos, a tantos meses vista de los triatlones, es como una especie de querer y sí, poder, pero con el cuerpo intentando declararse en rebeldía y la mente preguntándose todo el día que qué sentido tiene tanto sacrificio. Y, aunque tengo la sensación de que los entrenos son todavía suaves, luego uno echa cuentas y salen horas y kilómetros, poquitos pero van saliendo. Para muestra, el mes de noviembre: 343 kms de bici, 67 kms de carrera y 17900m de agua, para estar saliendo del descanso tras la temporada anterior, no está mal.. O la semana pasada, todavía a medio gas, pero con visos de progresa-adecuadamente: 116 kms de bici, 12,5 kms carrera y 6500m de agua. Para acabar de ordenar cosas, os propongo un juego de conceptos y reflexiones organizados en dos polos: luces y sombras. Los extremos se tocan, ya sabéis. Ahí va mi estado de pretemporada total.
Las luces....
Hacer cosas por primera vez. Como ya he repetido varias veces en el blog, me gusta el triatlón porque me ofrece la posibilidad continua de hacer cosas por primera vez. Ejercicios de técnica, distancias nuevas, mejores promedios con la bici... Las posibilidades de estrenarse haciendo cosas son infinitas y esta semana ha tocado hacer, por primera vez en mi vida, gimnasio. Máquinas. Rutinas que me ayudarán a ser un mejor triatleta. Espero.
Superación. Otra de las cosas con las que disfruto es con la sensación de hacer cosas que, a primera vista, parecen imposible y que luego se van domando y consiguiendo. Ejemplos: enfrentarse a un número impensable de series o, mi imagen favorita, ver por dónde va una carretera ascendente, mirar hacia arriba, pensar que no, que no va a ser posible y, cuando nos queremos dar cuenta, estar superando ya esas rampas para enfrentarnos a otras.
Disfrutar del camino y el largo plazo. Desde que empecé a jugar con la idea de hacer triatlón hace unos tres o cuatro años, me planteé esto como un largo camino lleno de estaciones disfrutables. Quemar etapas. Aprender. Conocerme a mí mismo. Todo orientado a algo que muy poca gente sabe: celebrar mi 50 cumpleaños con un ironman. Como todavía falta mucho, mucho para esa fecha, me veo capaz de cumplir ese reto antes, pero no he abandonado la idea de este deporte como un proyecto a largo plazo. Un proyecto de mejora continua y de autoconocimiento.
Sociedad. ¿Qué sería del deporte sin la gente a la que vas conociendo en el camino? Carreras. Entrenos compartidos. Estos años en que vengo haciendo deporte popular me están sirviendo para conocer a muchísima gente. Amigos. Conocidos. Gente, en su mayoría, interesante y con intereses, si rascas un poco, muy similares a los míos. Sociedad, divino tesoro.
Las sombras...
Tests de pretemporada. La semana pasada me enfrenté a dos tests de pretemporada con resultados mediocres. Los 1000m de agua me salieron a 22'56''; he hecho dos o tres miles un poco mejores en mi vida, y muchos, muchísimos, mucho peores. Sin embargo, no me gustó hacer ese tiempo: es como si el reloj me hubiera dado un bofetón que me recordara que no nado bien. El segundo test, 2K de carrera en pista, me salió en 7'06''. No está mal, no; sin embargo, correr a 3'38'', el sábado pasado, tampoco me gustó. Creo que lo debería haber hecho mejor. Toda esta obsesión por tiempos y relojes no me gusta; sé que es parte de toda esta aventura pero me estresa. Me estresa porque, vigilándolo todo, está la pregunta del millón: ¿será este mi mejor tiempo? ¿Con qué edad se deja de progresar? Intrigante la pregunta, pero comprendedme: estoy a punto de cumplir 43 años y esas cosas me preocupan.
Cansancio mental. Trabajar. Vivir. Dormir. Articular y encajar vida doméstica, vida social, alimentación, lavadoras, ropa de calle y de entreno, lecturas, compras, relax, una madre mayor que vive a 560 kms, más de 100 alumnos, clases, crisis económica, un gobierno nefasto, un país en ruinas y con la memoria de los peces. Articular todo este cúmulo de sucesos, venturas, aventuras y desventuras produce cansancio mental. Los entrenamientos, sí, ayudan; pero, a veces, integrarlos en ese todo produce aun más cansancio y estrés. Debo entrenar mucho mucho más el descanso, la desconexión, la fortaleza mental. Tengo un agujero negro importante en ese sector.
Sobrecarga y miedo. Tengo que volver al fisio. Mi sobrecarga en la cadena posterior de las dos piernas, isquios y glúteos, ha pasado a ser sobrecarga en isquios y, sobre todo, glúteo de la pierna derecha. Una molestia que no me impide nadar, no me impide ir en bici, no me impide correr. En carrera, cuando voy deprisa, noto más molestia y, sobre todo, noto mucho miedo a una lesión. Creo que no podría soportar tener que parar por estar lesionado. Definitivamente, el lunes toca fisio.
Sociedad. ¿Qué hace la sociedad aquí? ¿No era una luz? Pues sí, pero también es una sombra. Escarbando un poco, ha resultado que, como en todo patio de vecinos, el triatlón también tiene su lado social oscuro: rencillas, envidias, enfrentamientos, familias, historias. Aunque todo esto no me toca en absoluto, me ha desgastado descubrir este lado grisáceo y feo del tri. El descubrimiento ahonda en cuestiones sociales del triatlón que ya había comentado en el blog y que giran en torno a palabras feas como elitismo, derroche, pose, fachada. La sombra esta me lleva a una reflexión realista que no deja de tener su significado positivo: no toda la gente que comparte un interés son, ni pueden ser, amigos por ese interés compartido.
En fin, hoy tocaban reflexiones intimistas al borde del camino de la pretemporada.

martes, 27 de noviembre de 2012

10 ideas para mejorar como deportista popular

El resumen de la semana pasada: parón, isquios en el taller
Quienes tengáis la paciencia de seguir regularmente este blog (que debéis ser muy pocos, aparte de unas cuantas personas  próximas y un visitante que se conecta asiduamente desde Saint Louis, Missouri) ya sabréis que no tiene pretensiones ni de pontificar ni de adoptar una posición precisamente experta. De todos modos, como la semana pasada estuvo marcada por un semiparón producido por una sobrecarga en la zona de los glúteos e isquios y como no tengo mucho que contar, hoy me he propuesto escribir una entrada de esas de las que sientan cátedra. Y es que, al llevar unos cuantos añitos en esto del deporte popular, creo que algunas ideas puedo ofrecer a los que empezáis o tenéis pensado empezar a hacer algo de actividad física. Al mismo tiempo, como todos, a pesar de llevar años haciendo esto, cometemos errores, me planteo los diez consejos como una especie de checklist semanal que, personalmente, me voy a aplicar para ver si estoy haciendo las cosas bien. Sin más dilación, aquí van esas diez ideas que pueden ayudarnos a arrancar, a mejorar o a detectar el por qué no somos capaces de progresar.
1. Descanso, descanso, descanso.  Esto lo pongo en primer lugar porque es esencial. Entrenamos corriendo, nadando, en la carretera, en el gimnasio, donde sea; pero la clave de la mejora está en el descanso. Y no sólo me refiero a tener unas horas de práctica deportiva y un nivel de exigencia compensado por días o períodos de descanso: me refiero también a algo tan imprescindible como tener un horario de sueño regular y adecuado a tu práctica deportiva. Menos de 7 horas de sueño al día incidirán negativamente en tus resultados y en tu estado de ánimo. Ah, y aunque sea una obviedad: a veces nos olvidamos de que, a más horas semanales de entrenamiento, más horas de descanso y de sueño necesitaremos para asimilarlo.
2. Nútrete: come sano y en cantidad suficiente. Aprende y lee sobre nutrición y alimentación natural. Lee las etiquetas. Evita las grasas hidrogenadas, la comida procesada y la bollería industrial.Si estás en el deporte para adelgazar, consulta con un nutricionista. Intenta combinar de manera adecuada hidratos, proteínas y grasas sanas en todas las comidas que hagas al día (que deberán ser al menos cinco). Hidrátate fundamentalmente a través de agua, zumos naturales, infusiones como el rooibos o el té verde. Modera el consumo de alcohol.
3. No te tomes demasiado en serio a ti mismo, no eres un profesional.No tomes demasiado en serio a tu deporte, es sólo un hobby. Sin comentarios.
4. Aprovecha la actividad física para hacer cambios importantes en tu estilo de vida. Está siempre dispuesto a aprender. Lee, escucha a otros, disfruta de todo lo que aprendes. Disfruta de tus entrenamientos. Piensa que si de verdad estás interesado en seguir con la actividad física, puedes llevar a cabo importantes cambios en tu estilo de vida que repercutirán de manera positiva en tu salud y en tu entorno. Camina más, abandona el coche, usa la bicicleta para moverte por la ciudad. Sé un deportista concienciado y mima el medio ambiente y a la Tierra. Sin un medio ambiente sano, no habrá oxígeno para la actividad física.Amplía tus horizontes: no realices un solo deporte. Hazte amigo del entrenamiento cruzado.
5. No te aisles, comparte tu vida deportiva con otros deportistas, pero no te juntes sólo con deportistas. No te compares con nadie más: tú eres tú y nadie más que tú -nadie es mejor que nadie. Las redes sociales, los clubes, los grupos de amistades deportivas constituyen una excelente ayuda para motivarse y para mejorar. Aprovecha esa oportunidad para estar en contacto con gente que puede enseñarte cosas, para compartir entrenamientos e información. Eso sí, no te compares con nadie -no merece la pena. Cada uno es como es y quien es. Bastante hacemos con lo que hacemos, así que evita los peligros de comparar tiempos, horas de entreno semanal, kilometrajes y demás. Además, evita relacionarte sólo con deportistas; dale variedad a tus círculos sociales.
6. Adquiere el material apropiado, en la medida justa y siempre que sea necesario. Para hacer deporte no necesitamos gastarnos un montón de dinero. Compra siempre lo imprescindible. Unas buenas zapatillas de correr es, por ejemplo, lo único realmente imprescindible para correr (a no ser que seas un barefoot runner, en cuyo caso no necesitarás absolutamente nada para tu actividad física). Infórmate. A menudo se piensa que por llevar la bicicleta más cara del mundo se harán mejores tiempos -recuerda, el mejor material para mejorar en esto son tus músculos, y esos ya los tienes. Antes de comprar unas ruedas de perfil, un pulsómetro con GPS, unas zapatillas nuevas, infórmate (en internet, a través de amigos, en tiendas especializadas): no gastes más de lo necesario -a no ser, claro está, que te sobre el dinero, en cuyo caso no creo que estés leyendo ahora mismo esto, sino gastándolo por ahí.
7. Proponte un objetivo. Sin objetivos a corto y largo plazo no hay mejora ni progreso ni te engancharás a la actividad física. Proponte un objetivo razonable y asumible con el tiempo necesario para prepararlo y no lo dudes. Cualquiera puede hacerlo: hacer deporte no es de superhombres. Llegar a los Juegos Olímpicos y ganar medallas sí;  correr una media maratón, un maratón o hacer triatlones está al alcance de todos. Si quieres puedes: sólo necesitas elegir bien el objetivo y, desde ahí, actuar -inscríbete en el evento-objetivo y busca un plan para entrenar para él. Desde una carrera de 5 kms a un ironman, tú puedes. Lógicamente, todo dentro de la lógica -respeta tus etapas, quémalas y progresa adecuadamente.
8. Compite. Las competiciones son grandes momentos en que compartirás la práctica deportiva con decenas, cientos o millares de iguales. Además de ser ritos urbanos del mundo moderno con un extraordinario ambiente y un feeling inolvidable, serán la prueba de que vas progresando y de que las cosas funcionan (o de todo lo contrario). Además, puedes considerar las competiciones como entrenamientos de calidad que, salteados a lo largo de la temporada, te irán ayudando a mejorar y a mantener la forma.
9. Sé regular y vence a la pereza y al aburrimiento. No nos engañemos: el cuerpo es agradecido si lo mimas, si lo cuidas y si lo ejercitas con regularidad. En cuanto dejes de mimarlo, cuidarlo o de ejercitarlo, se vuelve muy desagradecido. Para que la actividad física tenga efectos en tu cuerpo, en tu salud y en tu estado de ánimo, necesitas, al menos, de tres sesiones semanales.Avanza poco a poco hacia el entrenamiento cruzado, incluyendo sesiones adicionales de otros deportes (senderismo, gimnasio, natación, bicicleta de montaña, montañismo... ) y, sobre todo, no hagas siempre lo mismo: para progresar en el deporte es imprescindible someter al cuerpo a estímulos variados y que lo tomen por sopresa. Corre, nada o rueda lento un día, juega con la velocidad otro (mira la palabra fartlek en la Wikipedia), haz series, varía itinerarios y distancias. No te aburras tú ni dejes que se aburra tu cuerpo.
10. Mantén la cabeza sana. Anima sana in corpore sano.Sé optimista y contempla el vaso siempre medio lleno. Disfruta del camino y del proceso, no sólo de tus objetivos. Sin comentarios, se explica por sí solo. ¿O no?
Pues esas eran las 10 ideas. Agradecería un poco de feedback. Espero que algo os ayude u os inspire. En la próxima entrada abandono el tono moralizante y volveré a mis derroteros intimistas. Prometido.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cogiendo ritmo, entrenos y food for thought

Noviembre. El placer de rodar en bici
Noviembre vuela. Hace ya dos semanas que comencé la pretemporada y ahí voy, dándole un poquito a las piernas, intentándole darle todo lo que puedo a los brazos y pensando, dándole a la lavadora, todo lo que puedo y más. Semanas de poco volumen: sesiones frecuentes con ciertos toques de chispa e intensidad. Toca mucha técnica en el agua y series de 25 y 50. Toca ir recuperando el placer de montar en bici (la salida del domingo pasado, hasta las Salinas de Cabo de Gata, fue un ejemplo de ese placer: parece mentira la pereza que, a veces, da coger la bici, y lo reconfortante que suele ser para piernas y sentidos una vez que uno está ya por ahí dándole a los pedales). Toca técnica de carrera a pie y series de 200 y 300. Toca volver a los entrenamientos de fuerza, autocarga de momento. Toca sentirse cansado -ese cansancio sano que dice que el cuerpo está reaccionando a lo que le estás metiendo.
Para celebrar esta vuelta a la movida de entrenamientos, a las cábalas para conseguir que los horarios cuadren intentando no saltarme nada de la planificación semanal, el sábado realizaré el cross de El Alquián, una carrera de 8k por tierra, pista y arena que transcurre por la playa de El Perdigal, cerca de Almería capital. Nunca he hecho un cross, así que esta semana toca hacer algo por primera vez.
Y es que, en todas la vueltas que le doy a la cabeza cuando entreno y cuando analizo lo que hago, esas vueltas que a veces dan pensamientos críticos unas veces, pensamientos negativos otras y, cómo no, pensamientos energizantes y positivos otras muchas, uno de los temas recurrentes que dejan verdadero poso en mi maleta tri es el placer que me da hacer cosas por primera vez. Es un poco como si este viaje por el territorio del triatlón me mereciera la pena, entre otras cosas, por esa sensación de estrenar experiencias, de hacer cosas por primera vez, de, en definitiva, aprender. Como la entrada anterior quedó un poco escéptica y pesimista, esta la terminaré con más cosas, cosecha de mis reflexiones, por las que merece la pena esta travesía de fondo. Así, aparte de por reconquistar esa sensación de continuo aprendizaje que es como reconquistar una infancia perdida, el triatlón me está mereciendo la pena por darme una visión distinta del mundo, de mí mismo, del cuerpo y de la vida -por todo ese aprendizaje que mencionaba antes, sé más desde que hago triatlón; soy un tío diferente, cuido lo que como, cuido lo que hago, soy una persona más saludable; además, creo que el triatlón aporta también una templanza y fortaleza psicológicas que se pueden transferir a otras instancias de la vida. ¿Más cosas por lo que esto me está mereciendo la pena? Sin duda por la gente que voy encontrándome en el camino -sin duda, entre la gente tri hay de todo, como en botica, pero a lo largo de tanto entreno, de tanta competición, de tantas experiencias nuevas, de tantas redes sociales, he tenido la suerte de dar con gente (ya sabéis quiénes sois) que enseñándome cosas y actitudes estáis haciendo el camino este de lo más entretenido y provechoso. Así que hoy va por ustedes.

martes, 13 de noviembre de 2012

Yo y el triatlón: perdiendo la inocencia y ¿la motivación?

Cuesta remontar
No me gusta esta época del año -estos días cada vez más cortos me  motivan muy poco para hacer deporte. Entiendo perfectamente a todos esos animales que hibernan y no vuelven a salir de la madriguera hasta la primavera. En esas estamos: tras mi descanso y mi ralentizada vuelta a los entrenos me encuentro con muy pocas ganas de hacer nada. Luego entro en faena y disfruto, pero arrancar me cuesta lo indecible  En esas estamos: arrancando la pretemporada sin acabar de creérmelo, con una semana ya importante de entrenos entre las manos y con sensación de que nada de esto va conmigo. Se me pasan por la cabeza todo tipo de pensamientos poco edificantes, más amigos de la manta y del sofá que de pulsómetro, zapas o GPS. Cómo será la cosa que ni tan siquiera he puesto una entrada aquí para comentar que estoy inscrito en Elche-Arenales 2013. Cómo será la cosa que llevo un montón de tiempo sin actualizar mis entrenos en Movescount. Pequeño o gran bache de motivación que me ha dado mucho que pensar. Porque, de alguna manera, todo esto coincide con una especie de pérdida de la inocencia en cuanto a mi relación con el triatlón -miro a mi alrededor y veo, como otras veces, cosas que no me gustan. Sí, pero esta vez es como si las cosas más negativas estuvieran ocultándome del todo el bonito paisaje de lo que me motiva de este deporte. Así, al haber escarbado un poco más esta temporada pasada, al haber conocido un poquito más de este mundo, ahora se empeñan en salir todas las cosas que no me gustan: negocio y negocio, el gran negocio en que se ha convertido el triatlón y del que todo el mundo intenta sacar algo estos días; actitudes que no me acaban de gustar (ya sabéis, la tan traída y llevada reacción pro y pseudopro contra la popularización del triatlón); gastos innecesarios, ostentación por todos lados; niveles de exigencia y autoexigencia que provocan estrés y cosas peores. En fin, es como si en los últimos diez días sólo viera las cosas más feas del triatlón -como si se me abrieran ventanas no deseadas en el prograrma advirtiéndome continuamente: NO ES DEPORTE PARA DÉBILES, NO ES DEPORTE PARA POBRES... Perdonen ustedes todo este palabrerío; perdonen que estos días tan grises y húmedos me estén llevando por donde no debiera ir. Lo mejor de todo es que ahora voy a salir a correr y, por supuesto, que yo ya tengo más que asumido que no soy yo de encajar en estereotipos o perfiles típicos. Eso ya lo sabía cuando me embarqué en esta película. Probablemente las cosas sean más simples de lo que yo las pinto. Es más: estoy casi seguro de que, con una tirada progresiva chula, se me quitarán las tonterías.Así, arrancando, nos quedamos hoy.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Rumbo a la temporada 2013 -"no te pienses sin sangre"

Reiniciando
Pues ya estamos aquí: después de la ceremonia de dos semanas de descanso prescriptivo (en la segunda el descanso se saldó con 4000m de natación y 7 kms de carrera, que no podía aguantar tanta inactividad), esta semana vuelvo suavemente y sin grandes estridencias a entrenar. Abierta la pretemporada, no tengo todavía nada concretado para 2013 -me gustaría cerrar 2012 con la San Silvestre de Getafe y tomármela como un test de carrera y un entreno de super calidad de cara a la Media de Almería. Por lo demás, empiezo a vislumbrar realizar 2 o 3 triatlones MD como objetivo principal para la próxima temporada. Asentando. Mejorando en la medida de lo posible en el agua y sobre la bici. Siendo realista. Chino chano. Siendo positivo y, sobre todo, disfrutando. Para celebrar la vuelta y el reinicio, doy un salto mortal: en vez de recurrir a alguna canción o algún vídeo deportivo de esos que hay por ahí a decenas, os dejo una poesía que, al menos a mí, me motiva mucho. El gran Mario Benedetti -como si nos aconsejara que esto hay que tomárselo con pasión. Sin pasión, sin ganas, sin derrochar júbilo, el triatlón, el deporte, no tendría ningún sentido. Como la vida misma.

No te salves (Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si

pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas

entonces
no te quedes conmigo.


A por 2013. No te pienses sin sangre!

viernes, 26 de octubre de 2012

Balance fin de temporada: autoevaluación, descanso y más

Rumbo a la próxima temporada
El domingo pasado, el I Triatlón MD Cabo de Gata-Níjar, mi primer media distancia, cerraba mi temporada 2012. He echado el cierre con con un total de 15 competiciones en la mochila, incluyendo 8 triatlones (5 sprints, 2 olímpicos y 1 MD), un duatlón, 2 medias maratones, 3 carreras de 10k y un trail de 29k. Llegué al lunes, el día después del cierre, con menos cansancio de lo esperado (el cansancio ha ido aflorando al cabo de los días tras el parón en seco...) y, para tranquilidad de esa gente que me ve tan delgado y tan enclenque, con el mismo peso con el que me he ido manteniendo toda la temporada (58.4kg y 12,67% de grasa), señal de que me he alimentado bien a lo largo de estos meses. Quienes leéis este blog y me conocéis me consideraréis un freaky de las reflexiones y de las perogrulladas varias. Me encanta esto que hago y me encanta, también, tomármelo como un proceso de autoconocimiento, de indagación, de aprendizaje, de autoconstrucción. No os puede extrañar, entonces, que lleve desde el domingo inmerso (aparte de en unos días de descanso que mi cuerpo está apreciando bastante para recomponerse) en un periodo de autoevaluación que me dé pistas sobre cómo continuar en los próximos meses.
Para ordenar las ideas voy a utilizar una técnica que he sacado del libro Triathlon. Serious About Your Sport, (de Dickson, Wielinga et alii, New Holland Publishers, Londres 2011). Se trata de un análisis 3/3 ("three and three review"), que en este libro aparece indicado para evaluar el resultado en una competición particular, y que yo voy a utilizar para analizar toda la temporada. Es muy simple: se trata de centrarse en los 3 puntos más fuertes y en los 3 puntos más débiles. Pues ahí vamos...
En cuanto a las fortalezas, destaco lo siguiente:
1. En esta temporada, por primera vez, he entrenado de manera estructurada y con entrenador. Además, he entrenado como un triatleta. Es decir, he seguido planes de entrenamiento que articulaban las tres disciplinas de manera equilibrada y que han incluido transiciones y se han centrado, sobre todo, en llevarme a las pruebas de triatlón en que he participado. Mi nivel de seguimiento estricto a las rutinas de entrenamiento de los planes ha sido variable a lo largo del año, pero tengo la impresión de que he seguido en aproximadamente un 80% los entrenos; algo que tiene su mérito si añadimos a esos planes todo lo que rodea a un deportista amateur (familia, vida privada, otros hobbies, trabajo). Aunque he comprendido que el triatlón es un deporte exigente y absorbente, me he dado cuenta de que son precisamente esa exigencia y el grado de compromiso que demanda las cosas que más atractivas me resultan. Y, por qué no decirlo, valoro mi compromiso de manera muy positiva.
2. En esta temporada he doblado, casi triplicado, el número de triatlones realizados: he pasado de 3 en mi temporada estreno de 2011 a 8 en esta. Además de consolidar la distancia sprint, he debutado en distancias mayores -olímpico y MD. Siento que he dado un salto cuantitativo importante; y, aunque los números no lo son todo, creo que las sensaciones han sido buenas y me siento bastante más seguro en este deporte. Destaco las buenas sensaciones al probar esas distancias mayores: confirmo que soy un deportista diésel y que las distancias largas me favorecen.
3. He mantenido mi nivel de carrera a pie con buenos resultados en las pruebas de running (buenos resultados en la Media de Madrid, 3º puesto de mi categoría en el Trail de Cabo de Gata). Además, sigo siendo capaz de correr relativamente bien en el sector carrera de los triatlones, lo que contribuye siempre a mejorar mi clasificación desde el agua y la bicicleta.
En cuanto a debilidades, destaco las siguientes:
1. No despego en el agua. Aunque he notado ciertas mejoras desde el verano en eficiencia y descenso en número de brazadas, sigo anclado en ritmos muy lentos para distancias largas (alrededor de 2'20''/100m en distancias superiores a 1000m). Lo bueno de esto es que, como decía antes, soy diésel también en el agua: una vez me pongo a hacer metros mantengo ese ritmo lento durante el doble de metros si es necesario... Pero, sin duda, algo debe fallar: con un buen volumen de metros en el agua (meses de más de 30000), la mejora debería ser mayor... Algo hago mal, no hay duda.
2. La bicicleta ha sido mi gran asignatura pendiente. La disciplina que me da más pereza. He tenido un primer semestre muy poco bicicletero y, aunque desde julio he conseguido ser mucho más sistemático y casi no saltarme ni un entreno de bici, me doy cuenta de que es ahí donde se juega gran parte de un triatlón. En relación con la mayoría, estoy todavía muy flojo en bici. Me hace falta mucha más disciplina y muchos más kilómetros sobre la Trek.
3. La acumulación de competiciones (mis cuatro sprints en cuatro semanas seguidas en mayo y junio, por ejemplo) han influido, sin duda, en mi rendimiento y han dificultado la articulación y diseño de los entrenamientos. Aunque este año me lo planteé como un año de consolidación, sin preocuparme por tiempos y resultados excesivamente, como un año en que debía hacer cuantos más tris mejor, creo que, en la temporada que viene, debo elegir menos objetivos y separar las competiciones de manera más espaciada e inteligente. Uno va teniendo ya cierta edad y, aunque hacer competiciones es una manera estupenda de rebelarse contra el paso de los años, competir por competir termina por influir negativamente en el rendimiento y en la recuperación.
Además de esas cuestiones objetivas, se me pasan un montón de ideas subjetivas y difícilmente comestibles por la cabeza. Por ejemplo, que, en determinados momentos, he sentido la tentación de compararme a otros triatletas y de aspirar a integrarme en grupos y redes varias. Me he dado cuenta de que las cuestiones mentales y sociales asociadas al tri hay que manejarlas con la máxima cautela. Este es un deporte con muchos peligros potenciales para la mente: uno hace ocho triatlones en unos meses y corre el riesgo de creerse el rey del manbo. Al final de la temporada, afortunadamente, he caído en la cuenta de que mi visión del triatlón, mi proyecto de autoconstrucción como triatleta, poco tienen que ver con otras visiones y modelos. En triatlón, soy yo frente a mí. Es ridículo pensar de otra manera. Mantenerse al margen de las corrientes de opinión imperantes que siguen pensando que este es un deporte de élite para elegidos, luchar por mi visión en la que sólo compito contra mí, me resulta a veces difícil, pero creo que, a la larga, me merecerá la pena. Y triatlón, para mí, son muchas cosas -aquí van unas cuantas: técnica, fuerza, mente, autoconocimiento, autoconstrucción, compromiso, constancia, proyecto, aprendizaje, sociedad y (muchas veces, quizás la mayoría) soledad.

martes, 23 de octubre de 2012

I Triatlón MD Cabo de Gata: la crónica de mi primer media distancia

El aprendiz de triatleta, contento por graduarse en tri
Tanto entrenamiento acumulado desde julio, tanto escribir por aquí, tanto compartir intimidades en Facebook o en Twitter, tanto #entrenosdeverano, #palante y #aporcabodegata, para, al final, acabar viendo salir el sol en la playa de San José y darme cuenta de que, ahora sí, llegaba la hora de la verdad. Tras unas semanas arrastrando entrenos, cansancio acumulado y alguna pincelada de duda metódica, me planté en el domingo 21 con un equipaje de deberes medio bien hechos, bastantes ganas y, sobre todo, mucho consejo y ánimo de gente que entiende, y mucho, de esto. Si hubo quien me dijo que me tocaba doctorarme en triatlón, no faltó quien presagió que en un media distancia me iba a dar tiempo a aprender mucho mientras moría y resucitaba sucesivamente y en unas cuantas ocasiones. En el equipaje con el que entré en boxes (y que luego recuperé en meta) llevaba trocitos de mi alma y de la de más gente, llevaba bien doblados.para que cupieran bien, paisajes de verano (la SG-500 y sus águilas, ya sabéis), reflejos clorados de varias piscinas, recuerdos de pisadas y huellas variadas. Llevaba también mi ADN de corredor de fondo, mis esfuerzos, mis ilusiones. Y así, con la bici ya colocada y el mono puesto, saludé al sol y volví a caer en la cuenta de que había llegado el momento -como otro experto me comentó, había que agarrar el toro por los cuernos y honrar mis entrenos, mi esfuerzo y mi credo. No es de extrañar que cuando oí eso de triatletas, estáis a las órdenes del juez de salida y, a continuación, la bocina de salida, no tuviera apenas dudas de que esto lo tenía que hacer. Me lo debía a mí y a los trocitos de alma del equipaje.
Y las únicas dudas que tuve llegaron en cuanto me metí en el agua -tanto leer, tanto ilustrarme, tanta revista, tanto artículo, tanto libro y, al final, uno cae en lo más tonto. No había calentado ni probado el agua y, al empezar a nadar en el agua, que no estaba gélida pero estaba fresquita, me quedé por unos instantes sin respiración por el contraste de temperatura. Somos tantos, más de 300, que no me importa ir sin respiración -afortunadamente todo se resuelve en unos metros y, para cuando me quiero enterar, estoy en la primera boya. Boya y sube-baja tremendo. En el mar no hay oleaje pero un poniente de 15 nudos hace que haya un mar de fondo interesante. Tanto que creo que este el mar más mar donde he nadado nunca -enfilo hacia la segunda boya, que veo lejísimos, y cuando llego noto que hay una corriente también interesante. Paradójico pensar que el fondo se vea tan claro y, sin embargo, el mar tenga en sus adentros tal energía reconcentrada. El consuelo es que tiro hacia la playa -la mala noticia, que el recorrido es a dos vueltas y tengo que volver a enfrentarme al sube-baja y a la corriente por segunda vez. Qué le vamos a hacer, aquí no se ha venido a pensar, aquí hemos venido a actuar. En la segunda vuelta lo veo todo claro e intuyo la clave de la media distancia: esto es un ejercicio de paciencia y hay que irse poniendo pequeñas metas. Otra vez, primera boya. Otra vez,  la segunda. Otra vez, la corriente. Otra vez, hacia la playa. Chino, chano. Sin prisa, porque tampoco estoy en condiciones de tenerla. Para cuando salgo del agua caigo en la cuenta de que, aunque queda mucho, me he quitado lo que más temía. Enfilo para boxes, T1 muy tranquila, ánimos, calcetines, casco, zapas y bici.
Y, claro, allá que me voy a por el sector ciclismo. a sabiendas de que es un recorrido duro y que, con el poniente que pega, hoy va a ser más duro aún. Vuelvo a concentrarme en la clave del día: esto es cuestión de paciencia, sin duda. Pequeñas metas que, poco a poco, me llevan a Los Escullos, a La Isleta, y  que me dejan al pie de la Amatista. Rampón mítico y ánimos de gente que no termino de reconocer -una de las cosas que más me sorprendió del domingo es la cantidad de gente que me conoce por mi nombre y que me reconoce y me anima. Otra de las sorpresas: cuando estás metido en un media distancia agradeces los ánimos como agua de mayo, pero vas tan metido en la historia que te cuesta saber de dónde vienen esos ánimos... (En cualquier caso, gracias por los ánimos y perdón por los despistes fisonómicos, juas juas). Después de la Amatista y Rodalquilar, toca empezar la subida hacia Las Hortichuelas y hacia Fernán Pérez -voy conservador (por no decir justo) en la bici. El recorrido no permite coger ningún ritmo, te pones a 50 km/h unos 500m y te encuentras con un repecho que te frena de nuevo. Carretera hacia Agua Amarga, más ritmo, más velocidad -me cruzo con los que vienen ya de vuelta (qué fuerte está la gente, pienso al intuir las caras de todos los galácticos y asociados de la provincia). Me planto en Agua Amarga con una media de 28 km/h; no está mal, me digo. Para celebrarlo me cojo un gel del avituallamiento y me lo tomo; ahora empieza, sin duda, lo más duro. Poniente de cara y kilómetros ya acumulados en las piernas, una malísima combinación aderezada por un moqueo constante que me hace ir en unas condiciones bastante poco higiénicas (y poco dignas, a qué negarlo). Aun así, esto es cuestión de paciencia -paciencia que salpimiento con ratos de disociación y de disfrute del paisaje que, por si no lo sabéis, es impresionante en su belleza austera y seca. Y con paciencia se van recorriendo los kilómetros de vuelta y, con más paciencia, subo y resubo la Amatista de nuevo -y ahí está, desde la cima, el Mediterráneo saludando y dando ánimos. Bajada, últimos kilómetros y la Trek me lleva a San José: entrada en boxes con una media de 25.7 km/h. Me ha salido una bici regular. Con este pensamiento sobrevolando T2, me pongo las zapas de correr e intento salir lo más lanzado que puedo. Ahora debería empezar la diversión -como siempre me digo, esto es lo mío, así que a por ellos, que son pocos y cobardes. La gran sorpresa me la llevo en los primeros 5 kms; el circuito es atroz -esos primeros kilómetros consisten en una serie de rodeos por un barrio de San José, cuestas, rampas, rampones de tierra y asfalto a los que, por mucho que lo intento (y mira que me esfuerzo), no le encuentro explicación. Psicológicamente, bajarte de la bici y encontrarte eso para empezar, sin tener una idea precisa de cuándo vamos a coger el camino de Mónsul, es un desafío. Pero bueno, yo al menos voy corriendo -empieza la diversión (y no me imaginaba hasta dónde iba a llegar la diversión) y empiezo también a pasar a gente que va andando y totalmente derrotada. La organización del triatlón me resultó perfecta, de sobresaliente; sin embargo, creo que esto habría que replanteárselo para futuras ediciones -¿tienen lógica esos 5 primeros kms de cuestas? ¿tiene lógica la dureza de un recorrido por el mero hecho de hacerlo extraduro? ¿tiene lógica el hecho de que sólo un 25% de participantes corriéramos el sector de carrera a menos de 5'/km?. Disquisiciones aparte, me tomo un gel en el avituallamiento, salgo del atolladero y enfilo, por fin, el camino de Mónsul. El camino tiene un firme complicado para correr con zapas rápidas -pero bueno, no importa: yo voy adelantando gente y notando que no voy mal del todo. Genoveses, Mónsul, la Media Luna y Cala Carbón, un rosario de playas austeramente bellas. Paisaje volcánico, recuerdos de días de playa, tierra desértica que se va desplegando delante de mí y de todos los demás -paisaje que escupe, poco a poco, como si fuera lava,  las grandes verdades del triatlón: la primera, que es un deporte bello que nos pone a cada uno en nuestro sitio; la segunda, que hay que domarlo con paciencia; la tecera, que si conseguimos domarlo, nos irá revelando, a manera de recompensa, los misterios de nuestro cuerpo, entre otros, lo increíblemente poderosos que podemos llegar a ser si nos lo proponemos. En todo caso, alcanzo la mitad del camino, avituallamiento de agua y rumbo a meta. Sigo adelantando a gente -sigo disociando a ratos, intentando disfrutar del paisaje, pero el cuerpo me pide ritmo y concentrarme en lo que hago. Así que, del resto recuerdo poco: intento mantener un buen ritmo, llego a San José, me enfrento al sector cuestas con el máximo optimismo que me queda en el equipaje y, poco a poco, llego a meta -he hecho los 19 kms de la carrera a 4'48''/km. He hecho todo el triatlón en 5h28'46'' (aunque el tiempo oficial me suma 8 segundos más, no sé por que), soy el 167º de 316 llegados y el 31º de mi categoría. Los parciales son los siguientes:

agua 1900m: 46'04'' (a 2'25''/100m), puesto 275º
T1: 3'38''
bici 80km: 3h06'23'' (a 25.75 km/h), puesto 229º
T2: 1'38''
carrera 19,2km: 1h31'11'' (a 4'48''/km), puesto 53º

Pero los números, en este caso particular, importan poco. Desde mi entrada en meta, estoy contento de haber honrado mis entrenos. Pero más que nada, estoy contento de haber aprendido y confirmado cosas en esas casi cinco horas y media -que soy capaz de seguir en esto, que he domado al triatlón y a la gata del Cabo, y que tanto el cuerpo como el triatlón son, casi siempre, agradecidos con los esfuerzos que les dedicas. También, que hay mucho de fortaleza mental y de paciencia, tanto en un triatlón como este como en todo el proceso que te construye como triatleta. Además, estoy contento de haber llegado a meta con el equipaje intacto con el que salía a las 9 de la mañana: ya sabéis, la mochila en que iban trocitos de mi alma, trocitos de almas ajenas y consejos, cariños y ánimos varios de quienes han estado (o ya no están) a mi alrededor en los últimos meses.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Faltan cuatro días -flashbacks y flashforwards

Pues sí, señoras, señores, respetable público: faltan cuatro días para el Triatlón de Cabo de Gata. Y a ratos me siento al borde del abismo y a ratos al borde del gran subidón. A ratos quiero que pase el tiempo y a ratos quiero que se pare el reloj. Cómo han pasado estos meses de preparación específica. Vértigo. Mezcla de sabores y de colores y de sensaciones: unas veces pienso que lo he hecho bien; otras veces pienso, que sobre todo en estas últimas semanas, podía haber dado más el callo. En cualquier caso -curiosa mezcla de flashback y flashforward la que me recorre el cerebro: cuando miro para atrás pienso sobre todo en Segovia (tiradas largas de bici o de run, la piscina de El Espinar, atravesar determinadas fronteras en mis entrenamientos por allí), cuando miro adelante me veo, más que el domingo, el lunes que viene, evaluando la temporada por fin y pensando cómo continuará todo esto la próxima. Tantas cosas que hacer esta semana. Tantas cosas que estoy dejando para el final. Lo mejor de la semana: estoy cuidando el descanso (por demás, podríamos decir, juas) y estoy cuidando mucho la alimentación. Tantas reflexiones y tantas lecturas que me llevan a una frase de resumen: el triatlón no es para débiles. No tiene sentido dudar, prestar atención a las previsiones meteorológicas, plantearse escenas raras, barajar oleajes impensables. No tiene sentido porque no pensar en todo eso forma parte del triatlón. Ahí he dado en el clavo -el mensaje me ha llegado y podemos decir que incluso lo he entendido. Por lo demás, nos vamos a la cama pronto -hoy con Sigur Rós, música para meditar, vídeo para meditar también. Concentración. Visualización. Agua. Mar. Y mucho #palante, que es gerundio (¿o no?).

sábado, 13 de octubre de 2012

Quedan 8 días para Cabo de Gata

Un pequeño homenaje al compañero Francisco Manzano
Pues eso, que nos queda un pelao para debutar en media distancia. Esta semana, entre unas cosas y otras, la preocupación ha marcado mi vida de deportista reflexivo -para empezar, un compañero del Club Triatlón Almería falleció el martes tras ser atropellado cuando entrenaba con la bici. Oyes noticias, lees, sabes que esas cosas pasan -pero cuando algo así le ocurre a una persona con la que has coincidido en carreras, una persona que tiene cara y nombre conocidos, el cuerpo se te corta aún más. Horroroso lo que pasó el martes. Además de eso, que da para reflexiones angustiadas por demás, mis preocupaciones de esta semana han tenido que ver con la falta de ritmo en el últmo mes de entrenos: que si dos competiciones (una de ellas un olímpico, que para mí es ya una proeza), que si trabajo, que si cansancio acumulado, que si ánimo a medio gas por cuestiones familiares, que si pasan los días, que si parón de una semana por laringitis y constipado, así nos hemos plantado en esta semana menos 2 con una mezcla curiosa de sensaciones. Mixed feelings again: esa extraña mezcla de deberes hechos y de páginas a medio rellenar; esa sensación de estar preparado y, a la vez, de poder haber hecho mucho más. Y, claro, es el momento de repasar lo que he hecho y examinar lo que guardo en la maleta con la que me presentaré en boxes el día 21: así, veo que durante julio y agosto no me salté ni un entreno; que septiembre y octubre han sido meses más complicados e irregulares, pero, si considero las dos competiciones que he metido en septiembre como entrenos de calidad, y si considero las últimas semanas bajo el prisma del tapering, las cosas no apuntan tan mal. Sin embargo, si  las comparo con la tralla que se está metiendo el personal para preparar esta prueba, mi maleta sale, sin duda, malparada. Lo mejor de darle tantas vueltas a la cabeza es que, en estos días, he puesto en orden muchas historias deportivas en mi fuero interno y he acabado formulando una visión interesante que me reconforta: soy quien soy, no debo compararme con nadie, hago lo que puedo y eso ya es muchísimo, no me dedico de manera profesional a esto, he hecho hasta el momento 7 triatlones en esta larga temporada (un pedazo de logro frente a los 3 de la temporada anterior).Y, finalmente, algo muy importante: voy a ir a terminar mi primer media distancia, no creo que me deba obsesionar el tiempo que haga -aunque el otro día soñara que lo terminaba en 5h59', si hago más o si hago menos será lo mismo -el podio quedará igual de lejos, el disfrute igual de cerca. Para terminar, un par de notas de tranquilidad y optimismo: ayer volví a sacar la bici después de un parón de bastantes días. Preocupado por las historias que se oyen (ya sabéis, los mitos urbanos del deporte popular: la forma en bici se pierde enseguida), pensé que iba a llevarme una sorpresa desagradable -sin embargo, me salió un entreno decente de 53km a 30 km/h con una subida de 12km. Por otro lado, en el agua he vuelto a constatar que he mejorado en estos meses: mi ritmo sigue siendo muy lento pero soy capaz de hacer tiradas de nado continuo de 1800-2000 metros a 2'20''/100 con un número de brazadas sensiblemente más bajo (28 por 25m) al que tenía hace unos meses. Queda mucho por mejorar, pero algo he avanzado en el camino. Supongo que, a punto de entrar en territorio desconocido, al borde de atravesar una nueva frontera el día 21, hay que centrarse en hacer inventario de equipaje, pero siempre relativizando las carencias y subrayando y multiplicando por tres los logros y las cosas bien hechas. Porque no somos pros. Porque tiene mucho mérito compatibilizar esto con la vida ordinaria. Porque lo hacemos por gusto. Y, por eso, porque nos gusta machacarnos el cuerpo, no tendría ningún sentido autoflagelarnos y machacarnos también la mente.

sábado, 6 de octubre de 2012

Stand-by

Nada más que decir, stand-by
Quedan dieciséis días para mi primer medio ironman y llevo unos cuantos sin entrenar -de hecho llevo oficialmente, públicamente, en standby desde el jueves por la noche, que conseguí, a trancas y barrancas, hacer 2600 metros en la piscina. Tengo laringotraqueitis y estoy con ibuprofeno y antibióticos -no estoy como para morirme ni estar en la cama pero tengo mal cuerpo y, desde luego, no estoy para entrenar. El caso es que llevaba desde el olímpico de La Manga nada más que tirando del carro, flojo y, probablemente, incubando algo -la combinación de entrenos y trabajo me ha resultado dura desde que empezó septiembre, pero ya lo de esta semana ha sido sentirme verdaderamente sin fuerzas para nada. Aunque he llegado a hacer un rodaje largo de 18 kms corriendo y hice lo de la piscina el jueves en un arranque de valentía de esa que supone desafiar todas las llamadas de tu cuerpo, la cosa no ha dado más de sí. No sé si ha sido una bajada de defensas relacionada con la prolongada carga de entrenamientos (¿principio de sobreentrenamiento?), pero me inclino más por achacárselo a las clases -con los recortes, tengo clases de treinta y muchos alumnos, en las que intentar ser un buen profe se convierte en una tarea extenuante para el cerebro y para la voz. Y no, no estoy para morirme: de hecho estoy aquí desgranando penas entre infusiones, klínex, estornudos, toses y canciones de Bob Dylan (qué discazo es Tempest). Penas con blog son menos  penas. Lo peor de todo es que no debería sentirme mal: varias voces expertas (incluyendo a mi entrenador y al médico) me han dicho que me relaje y descanse hasta el lunes y que, al haber estado entrenando bien desde julio, el trabajo está hecho y no tendré problemas en Cabo de Gata. Es más, un descansito así puede venir bien para supercompensar y regenerar músculos, cuerpo y mente. Yo quiero creerme todo eso, de hecho me lo creo; sin embargo, tengo también mucha preocupación -la última vez que tomé antibióticos me quedé hecho polvo unos cuantos días tras terminar el tratamiento y no quiero volver a pasar por eso otra vez, y justo a las puertas de mi primer media distancia... Sería una lástima que toda la preparación se vaya al traste por este bache -pero seamos optimistas y tiremos de confianza: probablemente eso no va a pasar y estos días no me matarán, me harán más fuerte, juas. En todo caso, mi reflexión seria del día es que los deportistas populares somos los peores enfermos del mundo y los que menos queremos descansar y atender las llamadas de alerta del cuerpo -nos gusta entrenar, nos gusta hacer las cosas de la mejor manera posible y acabamos autoexigiéndonos lo indecible. Acabamos con un medio parón forzoso como este y nos corroen los remordimientos y las culpas. Como si pasar una mañana de sábado sin montar en bici, contemplando el mundo desde la ventana y tomando té pai mu tan, fuera poco menos que un delito. Pero bueno, no queda otra: tranquilidad y buenos alimentos y salvar los muebles o los restos del naufragio en cuanto que me encuentre bien. Así, en modo standby infusión, nos quedamos hoy.

domingo, 30 de septiembre de 2012

El mirador de la Amatista -a 21 días del Triatlón Cabo de Gata-Níjar

Ayer tocó inspeccionar con dos compis de club el sector bici del medio Cabo de Gata. Había oído por varios lados que "el recorrido de bici hay que hacerlo, al menos una sola vez" y tenía ganas de comprobar cómo es y qué dificultades ofrece. Quien lea esto y vaya a hacer ese triatlón lo habrá oído también, pero por si acaso os lo digo yo: no lleguéis al 21 de octubre sin hacer un entreno de reconocimiento del recorrido famoso porque el circuito tiene un par de sorpresas interesantes que aconsejan una experiencia previa para escoger y probar desarrollos y piernas. Eso sí, intentad escoger un día un poco más plácido que el de ayer -a nosotros nos llovió y nos acompañó un viento de poniente racheado entretenido que dificultó un poco el disfrute y el buen ritmo. En todo caso, el recorrido San José-Aguamarga tiene su aquel -desde luego, yo no lo esperaba tan duro, o quizás el haberme levantado a las 6.30 me hizo ver las cosas del color gris del cielo. El resumen es que hay poco, muy poco, llano -casi todo son toboganes y algunas rampas importantes tirando a épicas, que dan un total de 999 metros de ascenso acumulado entre la ida y la vuelta en un circuito bellísimo y con unos paisajes que dejarán con la boca abierta a quienes no los conozcan (y a quienes los revisitemos también). Destaco las rampas del mirador de la Amatista o la rampa tendida pero prolongada que hay desde Las Hortichuelas en sentido Fernán Pérez. A partir de Fernán Pérez se transita por una carretera estrecha en relativo buen estado pero con piedras y arena que hacen que se haya de llevar cuidado (uno de mis compis de reconocimiento pinchó ayer ahí). Más toboganes y bajada hacia Agua Amarga. Bajada que, claro está, luego es subida. Y vuelta a empezar: todo lo que baja sube, todo lo que se ha subido se baja y viceversa. Cuidado con el rampón del mirador de las Amatistas desde Rodalquilar, que ayer fue para mí el punto más duro del circuito -acostumbrado a subir cuestas sentado me vi enfrentándome, desde la lejanía incluso, a una pared imposible que hace que no sólo te levantes en la bici sino que incluso te retuerzas de pura intensidad y puras ganas de llegar arriba -un error en el desarrollo o en las previsiones de fuerza y esa rampa puede hacer que te quedes clavado en el sitio. Superada la rampa (y dando gracias por la suerte que tuvimos, ya que, aunque llovió desde la mitad del recorrido, no llovió todo lo que temíamos que podía llover) enfilamos los toboganes de vuelta: La Isleta, Los Escullos y, por fin, bajada otra vez hazcia el mar. En todo caso, llegamos a San José sin más problema: al final, salieron 78,6 kms completados en 3h8', a una media de 25 km/h.
Este entreno-inspección marca la frontera de las tres semanas; quedan dos semanas serias de entrenos y una de dejarse caer hasta la prueba. Queda probablemente lo peor, el tener que seguir entrenando cuando el cuerpo te pide ya hacer la prueba, las dudas, las preguntas, el paso de los días hacia la bocina de salida. Y ayer, durante el recorrido, me dio tiempo a pensar y a decir en voz alta todo lo que me da vueltas a la cabeza: que probablemente este triatlón tan exigente no sea el más adecuado para estrenarse en la distancia, que probablemente la fecha sea un poco demasiado tardía, que me encuentro (como se encuentra todo el mundo con quien hablo sobre este tema) cansado de una temporada excepcionalmente larga, que el cuerpo y la mente piden un urgente paso de página y un poco de descanso. A mí, en concreto, el SERTRI Málaga y el olímpico de La Manga me han dejado ya sin apenas reservas de adrenalina -llevo dos semanas siguiendo los entrenos como buenamente puedo, combinando trabajo, cansancio y una desgana que me explico porque, no nos engañemos, las competiciones desgastan y cansan y exigen a gritos un descanso. Y aquí es donde rescato el mirador de la Amatista: ayer la rampa de subida desde Rodalquilar me resultó una metáfora de toda esta historia de triatlones, entrenos, esfuerzos, vidas e ilusiones. Lo que parece imposible, al final es posible. Lo que cuesta un gran esfuerzo, al final tiene una recompensa -¿qué mejor recompensa que subir esa carretera casi vertical y, en la cima, ver cómo la tierra se desploma hacia el mar en una vista imposiblemente bella? ¿qué mejor recompensa que la que nos esperará si conseguimos terminar el I Triatlón Cabo de Gata-Níjar el próximo 21 de octubre? Sin duda, las cosas que merecen la pena cuestan grandes esfuerzos.

martes, 25 de septiembre de 2012

Triatlón Olímpico La Manga: el triatlón de las medusas

¿A por la cuarta vuelta?
Ayer tocaba el olímpico de La Manga, un triatlón que se estrenaba y que tuvo algunos errores de organización que no me impidieron disfrutarlo -el retraso en la salida, la escasez de agua en algunos puntos críticos de la carrera a pie, el peligroso recorrido de la bici a cuatro vueltas, el calor excesivo se contrapusieron a mis buenas sensaciones y a la belleza de algunas perspectivas y vistas del recorrido. Y, afortunadamente para mí, ganaron sobradamente las sensaciones. Aunque la semana había sido ligera de entrenos, tenía mis dudas sobre las ganas de hacer un olímpico a estas alturas de año -con tanta competición acumulada ya me da un poco de yuyu oír el despertador un domingo y darme cuenta de que suena para que me ponga en la línea de salida a esperar el bocinazo. De todos modos, después de pagar una inscripción y un hotel y después de meterse doscientos y no sé cuántos kilómetros entre pecho y espalda, las dudas hay que dejarlas aparcadas en cualquier rincón del alma o de la mente. Más cuando te das cuenta de que hay gente que se levanta a las 7 de la mañana para estar en La Manga apoyando y animando -es lo que tiene tener un club de fans tan fiel; al final uno, por no decepcionar, tiene que hacer de tripas corazón, enfundarse el neopreno, poner la mejor de las sonrisas y tirar para adelante. No importa que hubiera miles de medusas en el Mar Menor, no importa que la primera boya estuviera a una distancia que a un mal nadador como yo se le antojaba exageradamente lejana, no importa nada -después de todo, esto del triatlón es una neura totalmente voluntaria y, casi con seguridad, una de las que más vivo me hace sentir. Así que, visto como transcurrió todo, no cabe ninguna duda: merece la pena aguantar la espera, aguantar la presión pre-bocina, otear la boya en la lejanía, calcular, concentrarse y tirar para adelante. Seguro: no hay manera más intensa de sentirse vivo que ir en un grupo de nadadores rodeados de decenas, cientos, miles de medusas (bonita estampa); no hay manera mejor de sentirse vivo que ver que hoy no vas solo en el agua y que puedes con 1500 metros sin problema; no hay mejor manera de sentirse vivo que tirar para boxes, hacer una transición lenta pero segura (como siempre, esos calcetines y esas zapas sin enganchar en los pedales, viva el espíritu popular); no hay mejor manera de sentirse vivo que optar por ir solo en bici porque los grupos con los que conecto van demasiado lento y los que me pasan demasiado rápido; ese sentirse entre dos aguas (el aprendiz de triatleta que no es malo del todo pero que nunca llegará a ser de los buenos) y ese notar que se consolidan las medias de 34 km/h incluso en los 40 kms de un olímpico; todo eso, insisto, te hace sentir vivo; y más vivo todavía cuando el programa se cumple a rajatabla y al bajarse de la bici uno se dedica a adelantar cadáveres y a hacer lo que sabe hacer medio bien  (aunque corriera a 4'28'' engañado por la euforia y por el calor, pensando que iba a un ritmo de 4'10'').
Pues sí, está claro y ayer lo confirmé: esto se hace para sentirse vivo, para tener un chute de euforia de los que duran dos o tres días. Y eso me produjo entrar en meta ayer en 2h27'56'', 79º de 177 llegados, 9º de mi categoría y con los siguientes parciales por sectores:
Natación: 32'44'' (puesto 132º, a 2'11'')
Bici: 1h10'27'' (puesto 119º, a 34 km/h en un recorrido de 38 km)
Carrera: 44'45'' (puesto 30º, a 4'28'')
2h27'56''.Un tiempo que no tiene nada de especial, un tiempo mediocre, pero que a mí me supo a gloria -por un lado, terminaba mi segundo olímpico en más de 8 minutos por debajo de mi estreno en esa distancia en julio pasado; por otro, por primera vez terminaba en el primer 45% de clasificados de un triatlón. Cuánta tontería se puede escribir -sí, lo acepto, muchas de las cosas que estoy diciendo no tienen base deportiva ninguna, los triatlones no son comparables por sus recorridos y por mil circunstancias, incluso se podría interpretar mi relativo avance en una clasificación como mero efecto rebote por la excesiva popularización de los triatlones; pero a mí me da igual -me tomo el de ayer, el séptimo del año y mi segundo olímpico, como el chute de endorfinas que necesitaba para afrontar la última parte de la preparación para Cabo de Gata. Así, mientras hay voces que casi reclaman pruebas de ADN para poderse inscribir en un triatlón y quitar de la circulación a los que presuntamente estorbamos, yo me quedo tan contento con mis modestos tiempos y resultados. Y que nos quiten lo bailao, amigos.

sábado, 22 de septiembre de 2012

A un mes de mi primer medio

Pues sí; en realidad esta entrada la debería haber escrito ayer, pero entre trabajar y entrenar no pude hacerlo. Por mi mala cabeza y mis ajetreos laborales ayer me tocó triple sesión, un movimiento un poco arriesgado teniendo en cuenta que mañana tengo el olímpico de La Manga. Pero bueno, la cuestión es que no quería que pasara el momento sin hacer una reflexión conmemorativa por aquí. En un mes tendrá lugar el medio ironman de Cabo de Gata -a estas alturas, por lo de los 80 kms en bici del recorrido, tengo mis dudas sobre si considerarlo un medio ironman, pero, en cualquier caso, es mi primera incursión en un triatlón "largo". A estas alturas, también, estoy con sentimientos encontrados sobre Cabo de Gata: estoy disfrutando la preparación, que me está suponiendo un salto adelante en bicicleta; estoy con ganas de hacerlo también; sin embargo, tengo mis dudas y mis nubarrones negros por ahí acechándome: por un lado, no me siento nada suelto en natación (el agua del SERTRI de Málaga se me hizo larguísima y no la disfruté nada) y no paro de pensar que un temporal y un mar picado ese día pueden dar al traste con toda la preparación y con todo el proyecto Cabo de Gata. Por otra parte, esta está siendo una temporada muy larga -llevo muchos meses sin tener una sola semana de descanso, he competido muchísimo este año y, de alguna manera, acuso un poco de cansancio físico y, sobre todo, mucho cansancio mental. Me noto como si me costara arrancar en los entrenos y como con ganas de poder cerrar oficialmente la temporada y pasar página. Así las cosas, las últimas semanas he podido constatar lo difícil que es compatibilizar unos entrenos de cierta exigencia con un trabajo también exigente. Así las cosas, uno se sorprende de lo que el cuerpo aguanta y de que aún me sobre motivación como para, antes de las 8 de la mañana, ayer estuviera corriendo y me salieran 3 series de 12 minutos a buenos ritmos (la última a 3'55''), o que después de trabajar y comer rápido me fuera a Cabo de Gata con la bici para tener que pelearme a la vuelta con el poniente que se metió para cerrar el verano, o que después cerrara los entrenos del día con 1800 metros de agua suaves... Por eso me reafirmo, cansancio mental y reflexiones y dudas no equivalen a falta de motivación. Si esta me faltara no estaría ni entrenando ni escribiendo en este blog que es parte de todo este proceso de crecimiento como deportista.
Pero en fin, para mucha gente que pueda leer esto, todas estas reflexiones resultarán de lo más tonto, de lo más vacío, de lo más aburrido: por un lado, la gente que hace triatlón en plan serio pensará que hacer un medio ironman no tiene ninguna importancia y que no se merece tanta paja mental. Por otro, la gente que no hace triatlón, y alguna gente habrá que lea esto y no esté en esta onda, pensará que hay que relativizar y quitarle importancia a una competición y al deporte-la vida son muchas más cosas.... Afortunadamente, quienes piensan así llevan razón -relativicemos, disfrutemos, quitemos importancia a todo. Pero claro, este blog se ocupa de mi desarrollo como deportista, ¿qué le vamos a hacer? Y resulta que la prueba que tengo en un mes tiene mucho de especial en mi trayectoria -de ahí tanto pensar, tanta reflexión, tanta ceremonia y tanta entrada de blog que, a primera vista, quizás no dice nada.
Nos quedamos ahí. Mañana toca el olímpico de La Manga -en un par de días, la crónica.

martes, 18 de septiembre de 2012

Autoexigencia, mejora, realismo, autocrítica

Uno escribe una crónica realista y enseguida llegan las preocupaciones y los gritos de ánimo desde el entorno. "Estás desanimado". Uno agradece sinceramente el interés, pero nada más lejos de la realidad: no estoy ni desanimado ni desmotivado. Lo que pasa es que uno es de natural perfeccionista -me gusta hacer las cosas bien; y cuando uno se mete en esto del triatlón tiene, razonablemente, sus subidas y bajadas, sus días sublimes y casi perfectos y sus días penosos. Por eso, asumir y reconocer cansancio, reconocer que en una competición se ha llegado a meta pero no se ha disfrutado tanto como otras veces porque, no nos engañemos, se han obtenido unos resultados mediocres incluso en cuanto a sensaciones, son cosas naturales que no tienen que ver con la desmotivación. No comprendo cómo hay gente que tiene blogs deportivos que pintan esta película tan sólo a través de unas gafas rosas. En esto hay de todo: días buenos, días malos, pereza, cambios en los planes, autoexigencia y sacrificio, dudas, disfrute y algún momento angustioso, crecimiento personal y decisiones costosas, momentos de mejora y momentos de atasco. Pero lo tengo claro: hoy por hoy, si no me gustara esto, si no quisiera mejorar, si no estuviera motivado, no continuaría aquí.Y para contrarrestar las malas vibraciones que pudo producir la entrada de ayer, a punto de entrar en el otoño, os dejo un poco de música, una canción sueca que se traduce como "El primer día de la primavera", porque, si algo he aprendido en este tiempo, es que el deporte está lleno de bonitos comienzos...

lunes, 17 de septiembre de 2012

SERTRI Málaga 2012 -el aprendiz de triatleta, cansado

Rumbo a T1. Qué alivio!
Ayer tocaba hacer el SERTRI en Málaga. No hacía un sprint desde junio, precisamente el de Málaga, y tenía ganas de probarme y ver cómo van las cosas. El resumen es que uno quisiera comerse el mundo y, al final, se acaba comiendo un kiwi amarillo para rematar la cena. Tampoco está mal, pero... No sé si estoy decepcionado o, simplemente, mentalmente cansado. Creo que de aquí al medio de Cabo de Gata debo hacer un ejercicio intensivo de higiene mental y de descanso que incluya temas variados como confianza en mí mismo, horas de sueño, tomar distancia de tensiones y temas escabrosos tipo trabajo. Digo esto porque ayer se me vio cansado, eso me dijeron quienes me conocen bien,  y yo me noté sin demasiada chispa -había llegado a Málaga después de una semana de tensiones en el trabajo que me habían conseguido descolocar los entrenamientos y mi orden mental, un puritito ejemplo de que entrenar no es sólo uno mismo sino también las circunstancias y la gente que te rodea. Es triste ver cómo lo que no consigue el cansancio físico lo provoca el cansancio mental y cómo, si uno se descuida y levanta la guardia, se acaba desmotivando en todo, absolutamente todo, a causa de factores ajenos a uno mismo y al entrenamiento.
Pero bueno, el caso es que aparte del cansancio mental, las condiciones en las que llegué a Málaga ayer no fueron las mejores: que si una boda el día anterior, con el consiguiente desbarre nutricional; que si el madrugón, que si conducir... En fin, que cuando sonó la bocina y nos tiramos al agua en la Playa de la Misericordia, me di cuenta, en segundos, que no iba a hacer un gran resultado. No sólo eso sino que el agua se me hizo tremendamente exigente -con un mar plato y sin ninguna complicación. Inexplicablemente nadé con ansiedad y con muy poca eficiencia -notar que vas nadando mal, que no te encuentras, pensar que vas el último, aunque no vayas el último. Primera boya. Giro. Intento visualizarme llegando a la playa pero me visualizo rescatado por una barca o presa de los tiburones o incluso de los boquerones. No voy. Llegar a la segunda boya se me hace un mundo -por fin llego a una boya que, tremenda desilusión, no es todavía la segunda, que se encuentra todavía a unos 25 metros. Segunda boya y para la playa. Salgo del agua de los 10 o 15 últimos, pero no el último; salgo en plan pingüino total con la desilusión pesándome y hundiéndome en la arena que recorro para llegar a T1. (Un aparte: lo que pasaron fueron dos cosas -primero que llevaba más de dos meses sin nadar en el mar; segundo, que mi salida fue la de los federados y la mayoría de gente que está federada nada mucho mejor que yo; si hubieramos salido todos juntos, hubiera nadado en gran grupo hasta el final sin esa sensación de ansiedad y ahogo que ayer me estropeó las sensaciones del agua y del triatlón entero).
La T1 se resuelve con facilidad; esta vez no llevo neopreno y todo es más fácil (por cierto, ¿para cuándo decidirme a no ponerme calcetines?). El circuito a 4 vueltas, totalmente llano, resulta rápido -voy bien y, al tiempo, me doy cuenta de que tampoco voy. Una de las quintaesencias del triatlón es hacer la bici de un sprint en grupo -sólo consigo unirme a un grupo un rato; lo aguanto perfectamente pero, como el tal grupo me lleva alguna vuelta de ventaja, lo pierdo cuando se van a meta y yo tengo que seguir. Voy y, al tiempo, no voy. Me sale una media de 34.1 km/h -me supero a mí mismo (mi anterior record estaba en 34 pelaos). Tiro para T2 y me dispongo a hacer lo que mejor sé hacer. (Un segundo aparte: pensando y repensando, ayer pequé de ir con un desarrollo demasiado grande. Creo que fui con poca cadencia y que un piñón más grande me hubiera ayudado a subir un poquito más esa media. Yo, como muchas veces, deslumbrado y desorientado por mi momento burro grande, ande o no ande).
T2. Las zapas entran sin problemas. A correr. Salida de boxes y me doy cuenta del calor que hace. Málaga en verano, con una muy leve brisa, y son casi las dos de la tarde. En fin, un disparate. Me abstraigo de estas adversidades que, en el lado positivo, dan más valor a lo que hacemos; me abstraigo, digo, y tras echarme dos botellines de agua por encima, me pongo a adelantar gente como otras veces. El aprendiz de triatleta intenta mejorar puestos como un poseso en la última manga -pies para qué os quiero. Voy y, a la vez, siento que no voy. No hago una mala carrera y me encuentro bien pero noto que algo falla. Tiro millas. Doy gas. Caña. Voy y, a la vez, siento que no voy. Afortunadamente no me da tiempo a desinflarme. Me sorprende el arco de meta. Y claro, eso es lo que toca: entrar en meta en el puesto 142º de 414 y en 1h14'41''. (Un tercer aparte: quizás lo que ha fallado hoy, lo que he echado en falta es la euforia que me ha provocado entrar en meta otras veces. Sin chispa. Plano, como estaba el mar. En resumen: voy pero no voy). Los parciales (que me dicen que sigo siendo malo malísimo en el agua, mediocre en la bici y que retengo algo de poderío en la carrera) fueron los siguientes:
agua 16'59'' (puesto 363º)
bici 38'38'' (puesto 156º)
carrera 19'04'' (puesto 39º)
La continuación es previsible con este calor. Hidratación. Hacer un poquito de sociedad con José Andrés, que ha entrado por delante de mí; con mister David Zamora, que ha quedado 10º; con Simón, que por culpa de una lesión está amargado en el papel de fotógrafo. La continuación a partir de hoy también está clara: a seguir trabajando y a remontar este estado de cansancio mental que ha inundado mis últimos diez días y que quizás ha tenido algo que ver con la mediocridad con la que he resuelto este tri. Con el látigo reservado para las autoflagelaciones (y con el convencimiento de que es en las dificultades donde está el lado más atractivo del triatlón) nos vamos hoy.

lunes, 10 de septiembre de 2012

A veces es difícil

A por el sexto tri de la temporada
A veces es difícil seguir con todo esto -ya sabéis, que si compatibilizar la constancia en los entrenos con la vida "real" y con el trabajo, que si andar con prisas todos los días, que si ajustar horarios, que si cuidar la alimentación y tener escasa vida social, que si madrugar los sábados y domingos, que si explicarse a uno mismo el por qué de todo esto. La semana pasada ha sido mentalmente dura, quizás la más dura desde que empecé la preparación para Cabo de Gata: la apoteósica vuelta al trabajo, la vuelta a Almería, el encontrarme un poco fuera de sitio, el pensar en un mar lleno de olas que me arruine mi primer media distancia, las pocas ganas de entrenar, el cansancio acumulado han tenido la culpa -en fin, un momento difícil, una crisis de ánimo y motivación,  de esas que hacen que calzarse las zapas o coger los aperos de la piscina y meterlos en la  mochila sean un mundo. Pero claro, a grandes crisis de motivación, grandes bofetadas contra las tonterías: y es que no hay como inscribirse casi por accidente en una prueba para volver a tener las cosas claras. El domingo que viene haré mi sexto tri de la temporada,  el SERTRI de Málaga, un sprint que me servirá para probar cómo voy y que jugaré como entreno con súper-chispa (tampoco lo puedo jugar como nada más, juas)
Claro que, además de esa inscripción improvisada, la crisis se ha ido medio resolviendo por otras cuestiones. Al final me salió una semana de  12 horas 10' de entrenamiento, que, para estar con el rabo entre las piernas, no está nada mal. Viendo ese número, ayer por la tarde me animé bastante -los números son meros dígitos, pero cómo animan a veces. Y, por supuesto, también me animé pensando en la facilidad con que me salen series de 2000 a ritmo controlado a alrededor de 4'15'' sin que se me arrugue la camiseta. Y, cómo no: las dos cartas que tenía la semana en la manga también contribuyeron a darme un chute extra de vuelta a la motivación y a la ilusión: dos salidas en bici en grupo, subiditas de kilómetros y con cierta exigencia, dos salidas que fui capaz de aguantar (a ratos apretando, y mucho, los dientes) y que me vinieron a decir que el trabajo de este verano, mi ejercicio de estoicismo por la SG500, ha servido para algo. Bueno, pues así, a punto de entrar en otra semana más de entrenamiento y de crecimiento, nos quedamos hoy.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Balance verano 2012: el verano de los buenos entrenos

Adiós vacaciones. Balance. Telón y a seguir
Me encanta volver del verano y hacer números. Me encanta volver del verano y ver que he conocido nuevos  sitios, nuevas carreteras, nuevas piscinas  y corcheras, nuevas caras, nuevos horizontes que me han ayudado a romper mis zonas de comodidad deportiva... Me encanta volver del verano y darme cuenta de que ni la pereza ni las circunstancias ni los rigores del calor ni nada de nada han conseguido doblegar mi disciplina y mi gusto por la actividad física. Por eso, este año tengo razones para estar contento -he entrenado como nunca, gracias, en parte, a mi nuevo mister y, también, a mi fuerza de voluntad y mis ganas de entrenar. Porque sí, la verdad es que el verano ha sido duro por circunstancias personales y familiares; pero no me puedo quejar en el sector entrenos (mis #entrenosdeverano, hashtag de Twitter que habrán acabado aborreciendo mis amigos en las redes sociales): ahí se quedan mi primer olímpico en el Canal de Castilla, la SG-500 y AV-500 y sus águilas, la piscina de El Espinar, los toboganes de la vertiente segoviana del Guadarrama, la piscina de Eriksdalsbadet en Estocolmo, mis semanas de más de 13 horas de actividad física, mis primeras salidas en bici superando los 90 kms, el Djurgården a primera hora de la mañana o de la tarde o bajo una tormenta de verano, mi incursión con neopreno en el Mällaren, mis calentamientos de cabeza sobre qué tendrá el triatlón que nos da tan fuerte... (Y así, a manera de aparte, os dejo caer una pregunta derivada de esas disquisiciones: ¿tiene el triatlón más de rabieta testaruda, de placer, de cabezonería o de búsqueda del límite imposible de cada uno?)
Pero bueno, esta entrada pretende ser breve; pretende más bien ser el telón sobre la obra del verano. Y los telones no son pajas mentales ni nada por el estilo -así que vayamos (como si fuéramos a los créditos de una película) a los números y pasemos página. En este verano en el que he metido más volumen de bici y natación que nunca (y bastante menos de carrera a pie que otros veranos) he completado un total de 97 horas y 46 minutos de entrenamiento (sin contar entrenos de fuerza y estiramientos) para lo siguientes totales:

58650 metros de agua (más 1500 metros del triatlón olímpico)
1291.5 kms de bici (más 40 kms del olímpico)
284 kms de carrera a pie (más 10 kms del olímpico)

Los números son meros números y, después de todo, habrá mucha gente a la que estos le parezcan mediocres. Pero bueno, me siento orgulloso de ellos y los siento como un logro personal de este verano -es como si hubiera subido un peldaño en mi historia de triatleta; aprendiz de triatleta, por supuesto. Pero es que, además, las sensaciones han sido buenas: por eso,  la operación retorno ha sido un poco como volver del primer verano en que he entrenado verdaderamente como un triatleta -he cogido mucha soltura en la bicicleta y me siento bastante cómodo en el agua. Aunque esta historia continúa (estoy, creo, a punto de entrar en la etapa más crítica para  la preparación del medio de Cabo de Gata), hoy cerramos aquí, echando el telón sobre las vacaciones y sobre el trabajo bien hecho.

lunes, 20 de agosto de 2012

Semanas de carga, reflexiones, retos, ritos

Retos y ritos dando forma al camino
 No sé si existen deportistas no-reflexivos, pero, de existir, a mí no me gustaría ser uno de ellos. Sí, sé que, aparte del desgaste físico de los entrenamientos, yo añado una buena dosis extra de desgaste mental de calentamiento de cabeza, de auto-interrogatorios varios y de reflexiones más o menos profundas. Lo sé, pero a mí me gusta este enfoque deportivo reflexivo intimista, que no sólo inunda las entradas de este blog, sino también mis horas de entrenamiento, mis planes y proyectos, mis competiciones. Lo he dicho más veces, creo que la actividad física y deportiva es una excelente ocasión para el auto-conocimiento y, yendo un poco más lejos, para el análisis social.
No es de extrañar, entonces, que en este verano de tantos entrenos (ya conocéis el hashtag de Twitter, #entrenosdeverano), esté teniendo tantísimos minutos para la reflexión y tantísimas experiencias para reflexionar sobre ellas. Para muestra, un botón: la semana pasada terminó con 13h15' de entrenos: con 8400 metros de natación, 216 km de bici y 29 km de carrera a pie. No está mal. También es digno de contar el bache muscular que me produjo una sesión de cuestas o la sensación de cansancio tras la piscina al empezar a incorporar palas. Carga, cansancio, recurperación, mejora. En eso consiste la cosa. Pero no quería profundizar por esos derroteros; más bien quería contaros que ayer hice mi salida en bici más larga hasta el momento, 93 kms con algo de desnivel, que no tendrían nada de especial a no ser por lo que acabo de decir: fue mi salida más larga en bici hasta el momento. Uno pasa casi 3 horas y media subido en una bici y, volviendo al principio de la entrada, tiene minutos por delante para pensar, para meditar, para preguntarse, para responderse y para dejar muchas cosas en el aire. Lo que ayer saqué en claro es que los deportistas amateur, los populares, nos enganchamos en la actividad física por sentirnos bien y por cuestiones relacionadas con llevar una vida sana y saludable. Sí: además de hacer actividad física, algunos por lo menos, indagamos y aprendemos a comer mejor, a castigarnos el cuerpo menos, a llevar una vida sin rastros de insalubridades. Una especie de lucha contra el envejecimiento y lo inevitable del paso del tiempo. Un imposible, vamos.
Todo eso es verdad, pero hay algo más: emulando al más alto, más lejos, más fuerte del ideal olímpico y que, hasta cierto punto, sólo se pueden tomar verdaderamente en serio los profesionales, los populares también estamos en esto por eso. Así, convertimos la actividad física en continuo reto -no hace falta que os explique nada, ¿verdad? Y así, correr los primeros 5 kms, o los primeros 10, o la primera carrera popular, o hacer los primeros 1000 metros seguidos en el agua, o el primer rodaje de 32 kms cuando se prepara una maratón, o el primer sprint, o el primer ultra-trail, o el primer medio ironman, o miles de cosas (cada uno sabe de sus retos particulares), el hacer cosas cada vez más difíciles y más intensas y hacerlas, además, por primera vez, está en la base de nuestra motivación. No es sólo llevar una vida saludable, es también (y mucho) este reto constante: porque no ganaremos podios ni medallas, no seremos profesionales, pero siempre tenemos, afortunadamente, la oportunidad de ganarnos a nosotros mismos. De mejorar, en definitiva.
Y claro, algunos de estos retos, en su ejecución, constituyen ritos. Retos. Ritos. Sólo una vocal de diferencia y tantísima conexión entre las dos palabras. Los eventos deportivos, las carreras, populares o no, han sido analizadas como ritos desde el punto de vista antropológico. Ya he atacado por ahí en varias entradas de este blog -sin embargo, de lo que me di cuenta ayer superando la frontera de los 90 kms a bordo de mi Trek, es que algunos entrenos (y, por supuesto, muchos eventos y carreras) constituyen verdaderos ritos de paso para los que completamos el reto personal. En este sentido, con entrenos exigentes como nunca, en medio de un terreno lleno de cuestas y toboganes, este verano me está suponiendo una importante fuente de ritos de paso deportivos interesantes: mi primer olímpico, mis semanas de más de 13 horas de entrenamiento, mis meses de 50 horas, mi primera salida de más de 90 kms en bici. Todo son ritos de paso en mi vida deportiva, y hoy me quedo con el de ayer, entre águilas y paisajes sobriamente castellanos, fui consciente de que estaba pasando a otra dimensión en la bicicleta. Modesta como la anterior, pero es otro territorio. Sin duda.