El diario de un outsider residente en los arrabales del trimundo

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cirncunspecto. Luces y sombras

Luces después de superar una subida tremenda
Estoy atascado -como bloguero me encuentro un tanto de bajón, lo reconozco. Desde mi última entrada, que pretendía ser útil y no un cúmulo de sensaciones personales, no he sabido volverme a enfrentar a la pantalla en blanco. Y ahora por fin caigo en la cuenta de que Triatloneando no puede abandonar su carácter intimista. Aunque tengo en proyecto una entrada sobre alimentación y nutrición para deportistas, ahora lo que me urge es salir del bloqueo. Así, de paso ordeno mis sensaciones encontradas de los últimos días. Así, cuando lo vea ordenado y escrito todo, veré las cosas de manera más optimista. Sin duda.
Bueno, el bloqueo, como podéis intuir, no es tanto de blog como de mollera triatlética. La pretemporada está resultando dura -la vuelta a los entrenos, a tantos meses vista de los triatlones, es como una especie de querer y sí, poder, pero con el cuerpo intentando declararse en rebeldía y la mente preguntándose todo el día que qué sentido tiene tanto sacrificio. Y, aunque tengo la sensación de que los entrenos son todavía suaves, luego uno echa cuentas y salen horas y kilómetros, poquitos pero van saliendo. Para muestra, el mes de noviembre: 343 kms de bici, 67 kms de carrera y 17900m de agua, para estar saliendo del descanso tras la temporada anterior, no está mal.. O la semana pasada, todavía a medio gas, pero con visos de progresa-adecuadamente: 116 kms de bici, 12,5 kms carrera y 6500m de agua. Para acabar de ordenar cosas, os propongo un juego de conceptos y reflexiones organizados en dos polos: luces y sombras. Los extremos se tocan, ya sabéis. Ahí va mi estado de pretemporada total.
Las luces....
Hacer cosas por primera vez. Como ya he repetido varias veces en el blog, me gusta el triatlón porque me ofrece la posibilidad continua de hacer cosas por primera vez. Ejercicios de técnica, distancias nuevas, mejores promedios con la bici... Las posibilidades de estrenarse haciendo cosas son infinitas y esta semana ha tocado hacer, por primera vez en mi vida, gimnasio. Máquinas. Rutinas que me ayudarán a ser un mejor triatleta. Espero.
Superación. Otra de las cosas con las que disfruto es con la sensación de hacer cosas que, a primera vista, parecen imposible y que luego se van domando y consiguiendo. Ejemplos: enfrentarse a un número impensable de series o, mi imagen favorita, ver por dónde va una carretera ascendente, mirar hacia arriba, pensar que no, que no va a ser posible y, cuando nos queremos dar cuenta, estar superando ya esas rampas para enfrentarnos a otras.
Disfrutar del camino y el largo plazo. Desde que empecé a jugar con la idea de hacer triatlón hace unos tres o cuatro años, me planteé esto como un largo camino lleno de estaciones disfrutables. Quemar etapas. Aprender. Conocerme a mí mismo. Todo orientado a algo que muy poca gente sabe: celebrar mi 50 cumpleaños con un ironman. Como todavía falta mucho, mucho para esa fecha, me veo capaz de cumplir ese reto antes, pero no he abandonado la idea de este deporte como un proyecto a largo plazo. Un proyecto de mejora continua y de autoconocimiento.
Sociedad. ¿Qué sería del deporte sin la gente a la que vas conociendo en el camino? Carreras. Entrenos compartidos. Estos años en que vengo haciendo deporte popular me están sirviendo para conocer a muchísima gente. Amigos. Conocidos. Gente, en su mayoría, interesante y con intereses, si rascas un poco, muy similares a los míos. Sociedad, divino tesoro.
Las sombras...
Tests de pretemporada. La semana pasada me enfrenté a dos tests de pretemporada con resultados mediocres. Los 1000m de agua me salieron a 22'56''; he hecho dos o tres miles un poco mejores en mi vida, y muchos, muchísimos, mucho peores. Sin embargo, no me gustó hacer ese tiempo: es como si el reloj me hubiera dado un bofetón que me recordara que no nado bien. El segundo test, 2K de carrera en pista, me salió en 7'06''. No está mal, no; sin embargo, correr a 3'38'', el sábado pasado, tampoco me gustó. Creo que lo debería haber hecho mejor. Toda esta obsesión por tiempos y relojes no me gusta; sé que es parte de toda esta aventura pero me estresa. Me estresa porque, vigilándolo todo, está la pregunta del millón: ¿será este mi mejor tiempo? ¿Con qué edad se deja de progresar? Intrigante la pregunta, pero comprendedme: estoy a punto de cumplir 43 años y esas cosas me preocupan.
Cansancio mental. Trabajar. Vivir. Dormir. Articular y encajar vida doméstica, vida social, alimentación, lavadoras, ropa de calle y de entreno, lecturas, compras, relax, una madre mayor que vive a 560 kms, más de 100 alumnos, clases, crisis económica, un gobierno nefasto, un país en ruinas y con la memoria de los peces. Articular todo este cúmulo de sucesos, venturas, aventuras y desventuras produce cansancio mental. Los entrenamientos, sí, ayudan; pero, a veces, integrarlos en ese todo produce aun más cansancio y estrés. Debo entrenar mucho mucho más el descanso, la desconexión, la fortaleza mental. Tengo un agujero negro importante en ese sector.
Sobrecarga y miedo. Tengo que volver al fisio. Mi sobrecarga en la cadena posterior de las dos piernas, isquios y glúteos, ha pasado a ser sobrecarga en isquios y, sobre todo, glúteo de la pierna derecha. Una molestia que no me impide nadar, no me impide ir en bici, no me impide correr. En carrera, cuando voy deprisa, noto más molestia y, sobre todo, noto mucho miedo a una lesión. Creo que no podría soportar tener que parar por estar lesionado. Definitivamente, el lunes toca fisio.
Sociedad. ¿Qué hace la sociedad aquí? ¿No era una luz? Pues sí, pero también es una sombra. Escarbando un poco, ha resultado que, como en todo patio de vecinos, el triatlón también tiene su lado social oscuro: rencillas, envidias, enfrentamientos, familias, historias. Aunque todo esto no me toca en absoluto, me ha desgastado descubrir este lado grisáceo y feo del tri. El descubrimiento ahonda en cuestiones sociales del triatlón que ya había comentado en el blog y que giran en torno a palabras feas como elitismo, derroche, pose, fachada. La sombra esta me lleva a una reflexión realista que no deja de tener su significado positivo: no toda la gente que comparte un interés son, ni pueden ser, amigos por ese interés compartido.
En fin, hoy tocaban reflexiones intimistas al borde del camino de la pretemporada.

martes, 27 de noviembre de 2012

10 ideas para mejorar como deportista popular

El resumen de la semana pasada: parón, isquios en el taller
Quienes tengáis la paciencia de seguir regularmente este blog (que debéis ser muy pocos, aparte de unas cuantas personas  próximas y un visitante que se conecta asiduamente desde Saint Louis, Missouri) ya sabréis que no tiene pretensiones ni de pontificar ni de adoptar una posición precisamente experta. De todos modos, como la semana pasada estuvo marcada por un semiparón producido por una sobrecarga en la zona de los glúteos e isquios y como no tengo mucho que contar, hoy me he propuesto escribir una entrada de esas de las que sientan cátedra. Y es que, al llevar unos cuantos añitos en esto del deporte popular, creo que algunas ideas puedo ofrecer a los que empezáis o tenéis pensado empezar a hacer algo de actividad física. Al mismo tiempo, como todos, a pesar de llevar años haciendo esto, cometemos errores, me planteo los diez consejos como una especie de checklist semanal que, personalmente, me voy a aplicar para ver si estoy haciendo las cosas bien. Sin más dilación, aquí van esas diez ideas que pueden ayudarnos a arrancar, a mejorar o a detectar el por qué no somos capaces de progresar.
1. Descanso, descanso, descanso.  Esto lo pongo en primer lugar porque es esencial. Entrenamos corriendo, nadando, en la carretera, en el gimnasio, donde sea; pero la clave de la mejora está en el descanso. Y no sólo me refiero a tener unas horas de práctica deportiva y un nivel de exigencia compensado por días o períodos de descanso: me refiero también a algo tan imprescindible como tener un horario de sueño regular y adecuado a tu práctica deportiva. Menos de 7 horas de sueño al día incidirán negativamente en tus resultados y en tu estado de ánimo. Ah, y aunque sea una obviedad: a veces nos olvidamos de que, a más horas semanales de entrenamiento, más horas de descanso y de sueño necesitaremos para asimilarlo.
2. Nútrete: come sano y en cantidad suficiente. Aprende y lee sobre nutrición y alimentación natural. Lee las etiquetas. Evita las grasas hidrogenadas, la comida procesada y la bollería industrial.Si estás en el deporte para adelgazar, consulta con un nutricionista. Intenta combinar de manera adecuada hidratos, proteínas y grasas sanas en todas las comidas que hagas al día (que deberán ser al menos cinco). Hidrátate fundamentalmente a través de agua, zumos naturales, infusiones como el rooibos o el té verde. Modera el consumo de alcohol.
3. No te tomes demasiado en serio a ti mismo, no eres un profesional.No tomes demasiado en serio a tu deporte, es sólo un hobby. Sin comentarios.
4. Aprovecha la actividad física para hacer cambios importantes en tu estilo de vida. Está siempre dispuesto a aprender. Lee, escucha a otros, disfruta de todo lo que aprendes. Disfruta de tus entrenamientos. Piensa que si de verdad estás interesado en seguir con la actividad física, puedes llevar a cabo importantes cambios en tu estilo de vida que repercutirán de manera positiva en tu salud y en tu entorno. Camina más, abandona el coche, usa la bicicleta para moverte por la ciudad. Sé un deportista concienciado y mima el medio ambiente y a la Tierra. Sin un medio ambiente sano, no habrá oxígeno para la actividad física.Amplía tus horizontes: no realices un solo deporte. Hazte amigo del entrenamiento cruzado.
5. No te aisles, comparte tu vida deportiva con otros deportistas, pero no te juntes sólo con deportistas. No te compares con nadie más: tú eres tú y nadie más que tú -nadie es mejor que nadie. Las redes sociales, los clubes, los grupos de amistades deportivas constituyen una excelente ayuda para motivarse y para mejorar. Aprovecha esa oportunidad para estar en contacto con gente que puede enseñarte cosas, para compartir entrenamientos e información. Eso sí, no te compares con nadie -no merece la pena. Cada uno es como es y quien es. Bastante hacemos con lo que hacemos, así que evita los peligros de comparar tiempos, horas de entreno semanal, kilometrajes y demás. Además, evita relacionarte sólo con deportistas; dale variedad a tus círculos sociales.
6. Adquiere el material apropiado, en la medida justa y siempre que sea necesario. Para hacer deporte no necesitamos gastarnos un montón de dinero. Compra siempre lo imprescindible. Unas buenas zapatillas de correr es, por ejemplo, lo único realmente imprescindible para correr (a no ser que seas un barefoot runner, en cuyo caso no necesitarás absolutamente nada para tu actividad física). Infórmate. A menudo se piensa que por llevar la bicicleta más cara del mundo se harán mejores tiempos -recuerda, el mejor material para mejorar en esto son tus músculos, y esos ya los tienes. Antes de comprar unas ruedas de perfil, un pulsómetro con GPS, unas zapatillas nuevas, infórmate (en internet, a través de amigos, en tiendas especializadas): no gastes más de lo necesario -a no ser, claro está, que te sobre el dinero, en cuyo caso no creo que estés leyendo ahora mismo esto, sino gastándolo por ahí.
7. Proponte un objetivo. Sin objetivos a corto y largo plazo no hay mejora ni progreso ni te engancharás a la actividad física. Proponte un objetivo razonable y asumible con el tiempo necesario para prepararlo y no lo dudes. Cualquiera puede hacerlo: hacer deporte no es de superhombres. Llegar a los Juegos Olímpicos y ganar medallas sí;  correr una media maratón, un maratón o hacer triatlones está al alcance de todos. Si quieres puedes: sólo necesitas elegir bien el objetivo y, desde ahí, actuar -inscríbete en el evento-objetivo y busca un plan para entrenar para él. Desde una carrera de 5 kms a un ironman, tú puedes. Lógicamente, todo dentro de la lógica -respeta tus etapas, quémalas y progresa adecuadamente.
8. Compite. Las competiciones son grandes momentos en que compartirás la práctica deportiva con decenas, cientos o millares de iguales. Además de ser ritos urbanos del mundo moderno con un extraordinario ambiente y un feeling inolvidable, serán la prueba de que vas progresando y de que las cosas funcionan (o de todo lo contrario). Además, puedes considerar las competiciones como entrenamientos de calidad que, salteados a lo largo de la temporada, te irán ayudando a mejorar y a mantener la forma.
9. Sé regular y vence a la pereza y al aburrimiento. No nos engañemos: el cuerpo es agradecido si lo mimas, si lo cuidas y si lo ejercitas con regularidad. En cuanto dejes de mimarlo, cuidarlo o de ejercitarlo, se vuelve muy desagradecido. Para que la actividad física tenga efectos en tu cuerpo, en tu salud y en tu estado de ánimo, necesitas, al menos, de tres sesiones semanales.Avanza poco a poco hacia el entrenamiento cruzado, incluyendo sesiones adicionales de otros deportes (senderismo, gimnasio, natación, bicicleta de montaña, montañismo... ) y, sobre todo, no hagas siempre lo mismo: para progresar en el deporte es imprescindible someter al cuerpo a estímulos variados y que lo tomen por sopresa. Corre, nada o rueda lento un día, juega con la velocidad otro (mira la palabra fartlek en la Wikipedia), haz series, varía itinerarios y distancias. No te aburras tú ni dejes que se aburra tu cuerpo.
10. Mantén la cabeza sana. Anima sana in corpore sano.Sé optimista y contempla el vaso siempre medio lleno. Disfruta del camino y del proceso, no sólo de tus objetivos. Sin comentarios, se explica por sí solo. ¿O no?
Pues esas eran las 10 ideas. Agradecería un poco de feedback. Espero que algo os ayude u os inspire. En la próxima entrada abandono el tono moralizante y volveré a mis derroteros intimistas. Prometido.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cogiendo ritmo, entrenos y food for thought

Noviembre. El placer de rodar en bici
Noviembre vuela. Hace ya dos semanas que comencé la pretemporada y ahí voy, dándole un poquito a las piernas, intentándole darle todo lo que puedo a los brazos y pensando, dándole a la lavadora, todo lo que puedo y más. Semanas de poco volumen: sesiones frecuentes con ciertos toques de chispa e intensidad. Toca mucha técnica en el agua y series de 25 y 50. Toca ir recuperando el placer de montar en bici (la salida del domingo pasado, hasta las Salinas de Cabo de Gata, fue un ejemplo de ese placer: parece mentira la pereza que, a veces, da coger la bici, y lo reconfortante que suele ser para piernas y sentidos una vez que uno está ya por ahí dándole a los pedales). Toca técnica de carrera a pie y series de 200 y 300. Toca volver a los entrenamientos de fuerza, autocarga de momento. Toca sentirse cansado -ese cansancio sano que dice que el cuerpo está reaccionando a lo que le estás metiendo.
Para celebrar esta vuelta a la movida de entrenamientos, a las cábalas para conseguir que los horarios cuadren intentando no saltarme nada de la planificación semanal, el sábado realizaré el cross de El Alquián, una carrera de 8k por tierra, pista y arena que transcurre por la playa de El Perdigal, cerca de Almería capital. Nunca he hecho un cross, así que esta semana toca hacer algo por primera vez.
Y es que, en todas la vueltas que le doy a la cabeza cuando entreno y cuando analizo lo que hago, esas vueltas que a veces dan pensamientos críticos unas veces, pensamientos negativos otras y, cómo no, pensamientos energizantes y positivos otras muchas, uno de los temas recurrentes que dejan verdadero poso en mi maleta tri es el placer que me da hacer cosas por primera vez. Es un poco como si este viaje por el territorio del triatlón me mereciera la pena, entre otras cosas, por esa sensación de estrenar experiencias, de hacer cosas por primera vez, de, en definitiva, aprender. Como la entrada anterior quedó un poco escéptica y pesimista, esta la terminaré con más cosas, cosecha de mis reflexiones, por las que merece la pena esta travesía de fondo. Así, aparte de por reconquistar esa sensación de continuo aprendizaje que es como reconquistar una infancia perdida, el triatlón me está mereciendo la pena por darme una visión distinta del mundo, de mí mismo, del cuerpo y de la vida -por todo ese aprendizaje que mencionaba antes, sé más desde que hago triatlón; soy un tío diferente, cuido lo que como, cuido lo que hago, soy una persona más saludable; además, creo que el triatlón aporta también una templanza y fortaleza psicológicas que se pueden transferir a otras instancias de la vida. ¿Más cosas por lo que esto me está mereciendo la pena? Sin duda por la gente que voy encontrándome en el camino -sin duda, entre la gente tri hay de todo, como en botica, pero a lo largo de tanto entreno, de tanta competición, de tantas experiencias nuevas, de tantas redes sociales, he tenido la suerte de dar con gente (ya sabéis quiénes sois) que enseñándome cosas y actitudes estáis haciendo el camino este de lo más entretenido y provechoso. Así que hoy va por ustedes.

martes, 13 de noviembre de 2012

Yo y el triatlón: perdiendo la inocencia y ¿la motivación?

Cuesta remontar
No me gusta esta época del año -estos días cada vez más cortos me  motivan muy poco para hacer deporte. Entiendo perfectamente a todos esos animales que hibernan y no vuelven a salir de la madriguera hasta la primavera. En esas estamos: tras mi descanso y mi ralentizada vuelta a los entrenos me encuentro con muy pocas ganas de hacer nada. Luego entro en faena y disfruto, pero arrancar me cuesta lo indecible  En esas estamos: arrancando la pretemporada sin acabar de creérmelo, con una semana ya importante de entrenos entre las manos y con sensación de que nada de esto va conmigo. Se me pasan por la cabeza todo tipo de pensamientos poco edificantes, más amigos de la manta y del sofá que de pulsómetro, zapas o GPS. Cómo será la cosa que ni tan siquiera he puesto una entrada aquí para comentar que estoy inscrito en Elche-Arenales 2013. Cómo será la cosa que llevo un montón de tiempo sin actualizar mis entrenos en Movescount. Pequeño o gran bache de motivación que me ha dado mucho que pensar. Porque, de alguna manera, todo esto coincide con una especie de pérdida de la inocencia en cuanto a mi relación con el triatlón -miro a mi alrededor y veo, como otras veces, cosas que no me gustan. Sí, pero esta vez es como si las cosas más negativas estuvieran ocultándome del todo el bonito paisaje de lo que me motiva de este deporte. Así, al haber escarbado un poco más esta temporada pasada, al haber conocido un poquito más de este mundo, ahora se empeñan en salir todas las cosas que no me gustan: negocio y negocio, el gran negocio en que se ha convertido el triatlón y del que todo el mundo intenta sacar algo estos días; actitudes que no me acaban de gustar (ya sabéis, la tan traída y llevada reacción pro y pseudopro contra la popularización del triatlón); gastos innecesarios, ostentación por todos lados; niveles de exigencia y autoexigencia que provocan estrés y cosas peores. En fin, es como si en los últimos diez días sólo viera las cosas más feas del triatlón -como si se me abrieran ventanas no deseadas en el prograrma advirtiéndome continuamente: NO ES DEPORTE PARA DÉBILES, NO ES DEPORTE PARA POBRES... Perdonen ustedes todo este palabrerío; perdonen que estos días tan grises y húmedos me estén llevando por donde no debiera ir. Lo mejor de todo es que ahora voy a salir a correr y, por supuesto, que yo ya tengo más que asumido que no soy yo de encajar en estereotipos o perfiles típicos. Eso ya lo sabía cuando me embarqué en esta película. Probablemente las cosas sean más simples de lo que yo las pinto. Es más: estoy casi seguro de que, con una tirada progresiva chula, se me quitarán las tonterías.Así, arrancando, nos quedamos hoy.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Rumbo a la temporada 2013 -"no te pienses sin sangre"

Reiniciando
Pues ya estamos aquí: después de la ceremonia de dos semanas de descanso prescriptivo (en la segunda el descanso se saldó con 4000m de natación y 7 kms de carrera, que no podía aguantar tanta inactividad), esta semana vuelvo suavemente y sin grandes estridencias a entrenar. Abierta la pretemporada, no tengo todavía nada concretado para 2013 -me gustaría cerrar 2012 con la San Silvestre de Getafe y tomármela como un test de carrera y un entreno de super calidad de cara a la Media de Almería. Por lo demás, empiezo a vislumbrar realizar 2 o 3 triatlones MD como objetivo principal para la próxima temporada. Asentando. Mejorando en la medida de lo posible en el agua y sobre la bici. Siendo realista. Chino chano. Siendo positivo y, sobre todo, disfrutando. Para celebrar la vuelta y el reinicio, doy un salto mortal: en vez de recurrir a alguna canción o algún vídeo deportivo de esos que hay por ahí a decenas, os dejo una poesía que, al menos a mí, me motiva mucho. El gran Mario Benedetti -como si nos aconsejara que esto hay que tomárselo con pasión. Sin pasión, sin ganas, sin derrochar júbilo, el triatlón, el deporte, no tendría ningún sentido. Como la vida misma.

No te salves (Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si

pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas

entonces
no te quedes conmigo.


A por 2013. No te pienses sin sangre!

viernes, 26 de octubre de 2012

Balance fin de temporada: autoevaluación, descanso y más

Rumbo a la próxima temporada
El domingo pasado, el I Triatlón MD Cabo de Gata-Níjar, mi primer media distancia, cerraba mi temporada 2012. He echado el cierre con con un total de 15 competiciones en la mochila, incluyendo 8 triatlones (5 sprints, 2 olímpicos y 1 MD), un duatlón, 2 medias maratones, 3 carreras de 10k y un trail de 29k. Llegué al lunes, el día después del cierre, con menos cansancio de lo esperado (el cansancio ha ido aflorando al cabo de los días tras el parón en seco...) y, para tranquilidad de esa gente que me ve tan delgado y tan enclenque, con el mismo peso con el que me he ido manteniendo toda la temporada (58.4kg y 12,67% de grasa), señal de que me he alimentado bien a lo largo de estos meses. Quienes leéis este blog y me conocéis me consideraréis un freaky de las reflexiones y de las perogrulladas varias. Me encanta esto que hago y me encanta, también, tomármelo como un proceso de autoconocimiento, de indagación, de aprendizaje, de autoconstrucción. No os puede extrañar, entonces, que lleve desde el domingo inmerso (aparte de en unos días de descanso que mi cuerpo está apreciando bastante para recomponerse) en un periodo de autoevaluación que me dé pistas sobre cómo continuar en los próximos meses.
Para ordenar las ideas voy a utilizar una técnica que he sacado del libro Triathlon. Serious About Your Sport, (de Dickson, Wielinga et alii, New Holland Publishers, Londres 2011). Se trata de un análisis 3/3 ("three and three review"), que en este libro aparece indicado para evaluar el resultado en una competición particular, y que yo voy a utilizar para analizar toda la temporada. Es muy simple: se trata de centrarse en los 3 puntos más fuertes y en los 3 puntos más débiles. Pues ahí vamos...
En cuanto a las fortalezas, destaco lo siguiente:
1. En esta temporada, por primera vez, he entrenado de manera estructurada y con entrenador. Además, he entrenado como un triatleta. Es decir, he seguido planes de entrenamiento que articulaban las tres disciplinas de manera equilibrada y que han incluido transiciones y se han centrado, sobre todo, en llevarme a las pruebas de triatlón en que he participado. Mi nivel de seguimiento estricto a las rutinas de entrenamiento de los planes ha sido variable a lo largo del año, pero tengo la impresión de que he seguido en aproximadamente un 80% los entrenos; algo que tiene su mérito si añadimos a esos planes todo lo que rodea a un deportista amateur (familia, vida privada, otros hobbies, trabajo). Aunque he comprendido que el triatlón es un deporte exigente y absorbente, me he dado cuenta de que son precisamente esa exigencia y el grado de compromiso que demanda las cosas que más atractivas me resultan. Y, por qué no decirlo, valoro mi compromiso de manera muy positiva.
2. En esta temporada he doblado, casi triplicado, el número de triatlones realizados: he pasado de 3 en mi temporada estreno de 2011 a 8 en esta. Además de consolidar la distancia sprint, he debutado en distancias mayores -olímpico y MD. Siento que he dado un salto cuantitativo importante; y, aunque los números no lo son todo, creo que las sensaciones han sido buenas y me siento bastante más seguro en este deporte. Destaco las buenas sensaciones al probar esas distancias mayores: confirmo que soy un deportista diésel y que las distancias largas me favorecen.
3. He mantenido mi nivel de carrera a pie con buenos resultados en las pruebas de running (buenos resultados en la Media de Madrid, 3º puesto de mi categoría en el Trail de Cabo de Gata). Además, sigo siendo capaz de correr relativamente bien en el sector carrera de los triatlones, lo que contribuye siempre a mejorar mi clasificación desde el agua y la bicicleta.
En cuanto a debilidades, destaco las siguientes:
1. No despego en el agua. Aunque he notado ciertas mejoras desde el verano en eficiencia y descenso en número de brazadas, sigo anclado en ritmos muy lentos para distancias largas (alrededor de 2'20''/100m en distancias superiores a 1000m). Lo bueno de esto es que, como decía antes, soy diésel también en el agua: una vez me pongo a hacer metros mantengo ese ritmo lento durante el doble de metros si es necesario... Pero, sin duda, algo debe fallar: con un buen volumen de metros en el agua (meses de más de 30000), la mejora debería ser mayor... Algo hago mal, no hay duda.
2. La bicicleta ha sido mi gran asignatura pendiente. La disciplina que me da más pereza. He tenido un primer semestre muy poco bicicletero y, aunque desde julio he conseguido ser mucho más sistemático y casi no saltarme ni un entreno de bici, me doy cuenta de que es ahí donde se juega gran parte de un triatlón. En relación con la mayoría, estoy todavía muy flojo en bici. Me hace falta mucha más disciplina y muchos más kilómetros sobre la Trek.
3. La acumulación de competiciones (mis cuatro sprints en cuatro semanas seguidas en mayo y junio, por ejemplo) han influido, sin duda, en mi rendimiento y han dificultado la articulación y diseño de los entrenamientos. Aunque este año me lo planteé como un año de consolidación, sin preocuparme por tiempos y resultados excesivamente, como un año en que debía hacer cuantos más tris mejor, creo que, en la temporada que viene, debo elegir menos objetivos y separar las competiciones de manera más espaciada e inteligente. Uno va teniendo ya cierta edad y, aunque hacer competiciones es una manera estupenda de rebelarse contra el paso de los años, competir por competir termina por influir negativamente en el rendimiento y en la recuperación.
Además de esas cuestiones objetivas, se me pasan un montón de ideas subjetivas y difícilmente comestibles por la cabeza. Por ejemplo, que, en determinados momentos, he sentido la tentación de compararme a otros triatletas y de aspirar a integrarme en grupos y redes varias. Me he dado cuenta de que las cuestiones mentales y sociales asociadas al tri hay que manejarlas con la máxima cautela. Este es un deporte con muchos peligros potenciales para la mente: uno hace ocho triatlones en unos meses y corre el riesgo de creerse el rey del manbo. Al final de la temporada, afortunadamente, he caído en la cuenta de que mi visión del triatlón, mi proyecto de autoconstrucción como triatleta, poco tienen que ver con otras visiones y modelos. En triatlón, soy yo frente a mí. Es ridículo pensar de otra manera. Mantenerse al margen de las corrientes de opinión imperantes que siguen pensando que este es un deporte de élite para elegidos, luchar por mi visión en la que sólo compito contra mí, me resulta a veces difícil, pero creo que, a la larga, me merecerá la pena. Y triatlón, para mí, son muchas cosas -aquí van unas cuantas: técnica, fuerza, mente, autoconocimiento, autoconstrucción, compromiso, constancia, proyecto, aprendizaje, sociedad y (muchas veces, quizás la mayoría) soledad.

martes, 23 de octubre de 2012

I Triatlón MD Cabo de Gata: la crónica de mi primer media distancia

El aprendiz de triatleta, contento por graduarse en tri
Tanto entrenamiento acumulado desde julio, tanto escribir por aquí, tanto compartir intimidades en Facebook o en Twitter, tanto #entrenosdeverano, #palante y #aporcabodegata, para, al final, acabar viendo salir el sol en la playa de San José y darme cuenta de que, ahora sí, llegaba la hora de la verdad. Tras unas semanas arrastrando entrenos, cansancio acumulado y alguna pincelada de duda metódica, me planté en el domingo 21 con un equipaje de deberes medio bien hechos, bastantes ganas y, sobre todo, mucho consejo y ánimo de gente que entiende, y mucho, de esto. Si hubo quien me dijo que me tocaba doctorarme en triatlón, no faltó quien presagió que en un media distancia me iba a dar tiempo a aprender mucho mientras moría y resucitaba sucesivamente y en unas cuantas ocasiones. En el equipaje con el que entré en boxes (y que luego recuperé en meta) llevaba trocitos de mi alma y de la de más gente, llevaba bien doblados.para que cupieran bien, paisajes de verano (la SG-500 y sus águilas, ya sabéis), reflejos clorados de varias piscinas, recuerdos de pisadas y huellas variadas. Llevaba también mi ADN de corredor de fondo, mis esfuerzos, mis ilusiones. Y así, con la bici ya colocada y el mono puesto, saludé al sol y volví a caer en la cuenta de que había llegado el momento -como otro experto me comentó, había que agarrar el toro por los cuernos y honrar mis entrenos, mi esfuerzo y mi credo. No es de extrañar que cuando oí eso de triatletas, estáis a las órdenes del juez de salida y, a continuación, la bocina de salida, no tuviera apenas dudas de que esto lo tenía que hacer. Me lo debía a mí y a los trocitos de alma del equipaje.
Y las únicas dudas que tuve llegaron en cuanto me metí en el agua -tanto leer, tanto ilustrarme, tanta revista, tanto artículo, tanto libro y, al final, uno cae en lo más tonto. No había calentado ni probado el agua y, al empezar a nadar en el agua, que no estaba gélida pero estaba fresquita, me quedé por unos instantes sin respiración por el contraste de temperatura. Somos tantos, más de 300, que no me importa ir sin respiración -afortunadamente todo se resuelve en unos metros y, para cuando me quiero enterar, estoy en la primera boya. Boya y sube-baja tremendo. En el mar no hay oleaje pero un poniente de 15 nudos hace que haya un mar de fondo interesante. Tanto que creo que este el mar más mar donde he nadado nunca -enfilo hacia la segunda boya, que veo lejísimos, y cuando llego noto que hay una corriente también interesante. Paradójico pensar que el fondo se vea tan claro y, sin embargo, el mar tenga en sus adentros tal energía reconcentrada. El consuelo es que tiro hacia la playa -la mala noticia, que el recorrido es a dos vueltas y tengo que volver a enfrentarme al sube-baja y a la corriente por segunda vez. Qué le vamos a hacer, aquí no se ha venido a pensar, aquí hemos venido a actuar. En la segunda vuelta lo veo todo claro e intuyo la clave de la media distancia: esto es un ejercicio de paciencia y hay que irse poniendo pequeñas metas. Otra vez, primera boya. Otra vez,  la segunda. Otra vez, la corriente. Otra vez, hacia la playa. Chino, chano. Sin prisa, porque tampoco estoy en condiciones de tenerla. Para cuando salgo del agua caigo en la cuenta de que, aunque queda mucho, me he quitado lo que más temía. Enfilo para boxes, T1 muy tranquila, ánimos, calcetines, casco, zapas y bici.
Y, claro, allá que me voy a por el sector ciclismo. a sabiendas de que es un recorrido duro y que, con el poniente que pega, hoy va a ser más duro aún. Vuelvo a concentrarme en la clave del día: esto es cuestión de paciencia, sin duda. Pequeñas metas que, poco a poco, me llevan a Los Escullos, a La Isleta, y  que me dejan al pie de la Amatista. Rampón mítico y ánimos de gente que no termino de reconocer -una de las cosas que más me sorprendió del domingo es la cantidad de gente que me conoce por mi nombre y que me reconoce y me anima. Otra de las sorpresas: cuando estás metido en un media distancia agradeces los ánimos como agua de mayo, pero vas tan metido en la historia que te cuesta saber de dónde vienen esos ánimos... (En cualquier caso, gracias por los ánimos y perdón por los despistes fisonómicos, juas juas). Después de la Amatista y Rodalquilar, toca empezar la subida hacia Las Hortichuelas y hacia Fernán Pérez -voy conservador (por no decir justo) en la bici. El recorrido no permite coger ningún ritmo, te pones a 50 km/h unos 500m y te encuentras con un repecho que te frena de nuevo. Carretera hacia Agua Amarga, más ritmo, más velocidad -me cruzo con los que vienen ya de vuelta (qué fuerte está la gente, pienso al intuir las caras de todos los galácticos y asociados de la provincia). Me planto en Agua Amarga con una media de 28 km/h; no está mal, me digo. Para celebrarlo me cojo un gel del avituallamiento y me lo tomo; ahora empieza, sin duda, lo más duro. Poniente de cara y kilómetros ya acumulados en las piernas, una malísima combinación aderezada por un moqueo constante que me hace ir en unas condiciones bastante poco higiénicas (y poco dignas, a qué negarlo). Aun así, esto es cuestión de paciencia -paciencia que salpimiento con ratos de disociación y de disfrute del paisaje que, por si no lo sabéis, es impresionante en su belleza austera y seca. Y con paciencia se van recorriendo los kilómetros de vuelta y, con más paciencia, subo y resubo la Amatista de nuevo -y ahí está, desde la cima, el Mediterráneo saludando y dando ánimos. Bajada, últimos kilómetros y la Trek me lleva a San José: entrada en boxes con una media de 25.7 km/h. Me ha salido una bici regular. Con este pensamiento sobrevolando T2, me pongo las zapas de correr e intento salir lo más lanzado que puedo. Ahora debería empezar la diversión -como siempre me digo, esto es lo mío, así que a por ellos, que son pocos y cobardes. La gran sorpresa me la llevo en los primeros 5 kms; el circuito es atroz -esos primeros kilómetros consisten en una serie de rodeos por un barrio de San José, cuestas, rampas, rampones de tierra y asfalto a los que, por mucho que lo intento (y mira que me esfuerzo), no le encuentro explicación. Psicológicamente, bajarte de la bici y encontrarte eso para empezar, sin tener una idea precisa de cuándo vamos a coger el camino de Mónsul, es un desafío. Pero bueno, yo al menos voy corriendo -empieza la diversión (y no me imaginaba hasta dónde iba a llegar la diversión) y empiezo también a pasar a gente que va andando y totalmente derrotada. La organización del triatlón me resultó perfecta, de sobresaliente; sin embargo, creo que esto habría que replanteárselo para futuras ediciones -¿tienen lógica esos 5 primeros kms de cuestas? ¿tiene lógica la dureza de un recorrido por el mero hecho de hacerlo extraduro? ¿tiene lógica el hecho de que sólo un 25% de participantes corriéramos el sector de carrera a menos de 5'/km?. Disquisiciones aparte, me tomo un gel en el avituallamiento, salgo del atolladero y enfilo, por fin, el camino de Mónsul. El camino tiene un firme complicado para correr con zapas rápidas -pero bueno, no importa: yo voy adelantando gente y notando que no voy mal del todo. Genoveses, Mónsul, la Media Luna y Cala Carbón, un rosario de playas austeramente bellas. Paisaje volcánico, recuerdos de días de playa, tierra desértica que se va desplegando delante de mí y de todos los demás -paisaje que escupe, poco a poco, como si fuera lava,  las grandes verdades del triatlón: la primera, que es un deporte bello que nos pone a cada uno en nuestro sitio; la segunda, que hay que domarlo con paciencia; la tecera, que si conseguimos domarlo, nos irá revelando, a manera de recompensa, los misterios de nuestro cuerpo, entre otros, lo increíblemente poderosos que podemos llegar a ser si nos lo proponemos. En todo caso, alcanzo la mitad del camino, avituallamiento de agua y rumbo a meta. Sigo adelantando a gente -sigo disociando a ratos, intentando disfrutar del paisaje, pero el cuerpo me pide ritmo y concentrarme en lo que hago. Así que, del resto recuerdo poco: intento mantener un buen ritmo, llego a San José, me enfrento al sector cuestas con el máximo optimismo que me queda en el equipaje y, poco a poco, llego a meta -he hecho los 19 kms de la carrera a 4'48''/km. He hecho todo el triatlón en 5h28'46'' (aunque el tiempo oficial me suma 8 segundos más, no sé por que), soy el 167º de 316 llegados y el 31º de mi categoría. Los parciales son los siguientes:

agua 1900m: 46'04'' (a 2'25''/100m), puesto 275º
T1: 3'38''
bici 80km: 3h06'23'' (a 25.75 km/h), puesto 229º
T2: 1'38''
carrera 19,2km: 1h31'11'' (a 4'48''/km), puesto 53º

Pero los números, en este caso particular, importan poco. Desde mi entrada en meta, estoy contento de haber honrado mis entrenos. Pero más que nada, estoy contento de haber aprendido y confirmado cosas en esas casi cinco horas y media -que soy capaz de seguir en esto, que he domado al triatlón y a la gata del Cabo, y que tanto el cuerpo como el triatlón son, casi siempre, agradecidos con los esfuerzos que les dedicas. También, que hay mucho de fortaleza mental y de paciencia, tanto en un triatlón como este como en todo el proceso que te construye como triatleta. Además, estoy contento de haber llegado a meta con el equipaje intacto con el que salía a las 9 de la mañana: ya sabéis, la mochila en que iban trocitos de mi alma, trocitos de almas ajenas y consejos, cariños y ánimos varios de quienes han estado (o ya no están) a mi alrededor en los últimos meses.