Hasta la visita al médico de un deportista
amateur tiene su miga: acabo de venir del médico y no dejo de acordarme de la estrambótica conversación. Mi resistencia a tomar antibióticos, mis explicaciones de que estoy en una semana clave precompetición, mi afonía galopante, la manera en que me miraba el médico como si tuviera delante no sólo a un portento del deporte sino tambien a un portento de la extravagancia. Conclusión de la conversación: que haga lo que quiera, pero que como no me tome los antibióticos voy a acabar peor de lo que estoy. Segunda conclusión: los antibióticos, junto con la laringofarintigis que me ha dicho que tengo, me van a dejar hecho polvo. Tercera conclusión: qué difícil es todo cuando uno quiere ser
superman... Cuarta conclusión: quizás todas estas cuestiones me las tendría que hacer ver por un psicólogo deportivo. O quizás debería escribir más por aquí, que para el caso es como ir al psicólogo...
Bueno, pues el resumen de la situación viene ahora: llevo desde el sábado pasado arrastrándome con dolor de garganta y con ronquera. Pasando de ir al médico e intentando llevar vida normal: claro un aspirante a
superman no deja de ir a la piscina, no deja de salir a correr, y, por supuesto, no deja de ir a trabajar: aunque mi trabajo sea dar clase y no tenga voz, he ido religiosamente a clase hasta ayer por la noche.Un proyecto de
superman no puede fallarse a sí mismo. Ni a sus alumnos.
Así las cosas, a 17 días para la Media de Málaga, las cosas no pintan del todo bien. Si la semana pasada terminó con unos ridículos 50 kms a medio gas (una tirada larga de 16 kms y algún intento de
calidad poco sistemática), a falta de milagros, esta terminará aun peor. Se suponía que esta sería la semana de más kilometraje: pensaba meter un día extra (cinco en total) y llegar a 58-59 kms. Pensaba meter dos o tres días de
fartlek o
tempo o ritmo de carrera. Pensaba, pensaba.... Tanto pensar, y la laringofaringitis, que tampoco me ha dado fiebre ni me hace sentirme fatal, no me permite estar al cien por cien. En fin, en resumen: si todo va bien, la semana que viene será la única en que pueda entrenar en condiciones para Málaga. La siguiente es la de la carrera por lo que tocará descarga. (Descarga, ¿de qué?) Vamos que mi ritual de mejorar mi tiempo en media, año tras año, en la de Málaga creo que va a interrumpirse este año. No sé. Y aquí el desánimo se está juntando ya con las dudas del título. Dudas y desánimo, hambre y ganas de comer...
Aunque la mayor de mis dudas actualmente tiene que ver con esto...
Sí, ahora no puedo decir que el objetivo no está ahí, que no encuentro un
sprint, en buen sitio y en buena fecha, para mi debut en triatlón. Más fácil no podía ser: Almería, el Palmeral, mi adorado Zapillo, en el mes estupendo de junio. Entonces, ¿cómo puedo tener alguna duda? ¿cómo no he hecho ya la inscripción? Pues... lo de siempre: el agua. La verdad es que tengo sensación de haber mejorado algo: ayer, sin embargo, mi monitor me grabó en video. Lo que vi, el resultado, dista mucho de mi ideal natatorio... Y claro, creo que el triatlón dista mucho en cuanto a nivel del tema de las carreras populares: hoy cualquiera se apunta a una carrera, aunque lleve unos ritmos lentorros lentorros. Pero creo que el funcionamiento de los triatlones en España no va por ahí. En fin, si me decido quedan todavía tres meses para mejorar: ¿me inscribo? ¿no me inscribo? Se admiten apuestas... y sugerencias.