El diario de un outsider residente en los arrabales del trimundo

sábado, 18 de septiembre de 2010

Crónica de un verano: epílogo corriendo por los valles del Clamores y el Eresma


Parece que no me resigno a que se hayan acabado las vacaciones. Parece que quiero seguir hablando del verano y de todo lo que he hecho en julio y agosto. La cosa es que ayer, después de terminar la entrada, me di cuenta de que no había reseñado una de las mejores rutas que hay para correr en Segovia. En realidad, creo que es uno de los espacios naturales-urbanos más bonitos por los que he corrido nunca (a la altura de NY, Londres, Helsinki, Estocolmo o Copenhague). Además, de bonito, tiene la ventaja de ser muy fresco, con un terreno estupendo para correr y suele tener bastante ambiente runner.
Desvelo ya la intriga: en Segovia capital, existe una senda natural acondicionada que le da la vuelta al casco antiguo y que discurre por los valles del Eresma y del Clamores. Si estáis de visita en Segovia y corréis, no debéis perderos esta maravilla: podéis coger la ruta en varios sitios, por la zona de San Lorenzo, por la Alameda del Parral, por la Fuencisla, o, en el otro extremo de la ciudad, en el Puente Sancti Spiritus (al final del Paseo de Ezequiel González). Bueno, el recorrido total desde el final de la Alameda hasta Sancti Spiritus son unos 3 kms, con unos ligeros repechos si vamos en dirección Sancti Spiritus; repechos que luego, bajando en sentido contrario, nos ayudan a recuperar el resuello y animarmos para hacer otra vuelta más. El entorno es un verdadero lujo: el agua del Eresma, la vegetación de floresta, las vistas del Alcázar y de todo el perfil monumental del casco antiguo segoviano, la Catedral, los huertos y bancales que abundan por el recorrido.
Para quien no quiera repetir la ruta y no se conforme con los 6 de ida y vuelta, el Eresma tiene un camino natural admirablemente acondicionado y limpio que puede servir de continuación para la otra ruta. El enlace con la ruta del Eresma se hace en el puente de la Fuencisla. Ah, para estirar, sin duda la pradera de San Marcos: las vistas del Alcázar convierten los estiramientos en algo muy especial.
Bueno, con esta entrada, este epílogo segoviano, prometo dar por zanjado el tema del verano 2010.

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