El diario de un outsider residente en los arrabales del trimundo

martes, 22 de febrero de 2011

Planes, proyectos, reinventando el presente y el futuro...


Otra entrada más de esas que, a mucha gente que pueda leer esto (cada vez me intriga más quiénes sois las personas que leéis esto), os dejará un poco con sabor a poco. Pero bueno, es un poco la filosofía de este blog y de este blogger: eterno aspirante a triatleta. Por tanto, eterno aspirante a todo tipo de proyectos descabellados. Por tanto, gran probabilidad de encontrar entradas de esas que ni tienen que ver con el verdadero triatlón ni con el fin del mundo ni con Almería... Entradas tipo coitus-interruptus.
Bueno, para hacer honor a la verdad, esta entrada (como casi todas) sí tiene que ver con mi proyecto triatlón. Esta entrada, para meternos ya en harina, quería tener que ver con una de las máximas ventajas que veo al deporte popular: el deportista popular o amateur o como queráis, cuando se lo toma en serio, no para de idear y de inventar y de imaginar. Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero para mí, a lo largo de los últimos años, el deporte (me gusta más decir la actividad física) ha supuesto la posibilidad de reinventarme continuamente: imaginarme, volverme a imaginar, recrearme (literalmente) y re-crearme. Sí, hay muchas cosas más alrededor del deporte: estar bien físicamente, encontrarse bien, alimentarse bien -es interesante tener todo eso también presente y, por ejemplo darse cuenta de que, saliendo casi de este invierno tan pesado, no me he constipado ni una sola vez -cross fingers. Circunstancia que, sin duda, tiene que ver con la actividad física. Crucemos los dedos otra vez.
Bueno, lo interesante de todo este proceso de re-invención de uno mismo que va alrededor del deporte es que lo hacemos a través de planes y proyectos. Al menos yo voy funcionando así. Inevitablemente hay que distinguir entre proyectos de futuro, a largo plazo (hacer un Ironman, por ejemplo, por descabellado que parezca), proyectos a medio o corto plazo (hacer mi primer sprint este año) o planes más concretos y con una fecha clara. Desde luego ahora mismo hay varias cosillas por ahí: por ejemplo, el III Trail de Cabo de Gata, que en mi calendario deportivo y también fisiológico y mental significa el darle la bienvenida a la primavera en un escenario de lujo. Pero bueno, eso es un rito de paso hacia la mejor de las estaciones. Planes deportivos más consistentes son, por ejemplo, la Media Maratón de Málaga, mi prueba favorita del calendario anual. Otros planes urgente e inmediatos (que llevarán, ¿quién lo duda?) a los grandes proyectos: seguir mejorando la natación y retomar la bici de carretera. Para vuestra tranquilidad (o intranquilidad o indiferencia o lo que sea), esta noche comienzan oficialmente los entrenos específicos para Málaga. Lo de la bici no tiene fecha concreta aunque con el tiempo tan estupendo que se está metiendo, no creo que tarde... Lo de la piscina, eso se merece otra entrada -comienza otra aventura.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Entrenar en invierno: puffff, qué pereza!

Estoy harto de invierno. No puedo decir otra cosa. Se supone que los inviernos de Almería son suaves -ya sabéis el slogan: Almería, donde el sol pasa el invierno. Mentira cochina. Los inviernos en Almería son relativamente suaves, pero llueve, hace frío, hace viento, hay humedad, las casas y los trabajos no están acondicionados para estos meses, todo se hace increíblemente incómodo (hasta ducharse se convierte en algo penoso y desagradable). Todo esto supone un bajonazo en el tono vital que hace que mantener entrenamientos exigentes durante enero y febrero sea una tortura. Quizás lo estoy exagerando un poco (¿qué sería un blog sin exageraciones?), pero la imagen de este aspirante a triatleta durante las últimas semanas es la de un individuo perezoso que se debate entre el sofá y las zapas (quién fuera uno de los osos de la foto para pasarse el día tumbado así!). Con relativo éxito, estoy consiguiendo hacer mis 54-56 kms semanales a pie y mis 5000 y pico metros de piscina. Puede sonar bien, pero de verdad que lo estoy viviendo como un verdadero combate contra la pereza. Ese kilometraje y este régimen de actividad física lo llevo yo en otros momentos del año con la gorra, pero ahora... Sin duda, en toda esta movida las horas de luz y de sol juegan un papel importante: los últimos entrenamientos el sábado y el domingo, a medio día y con sol, no tienen nada que ver con las últimas salidas por la noche, sin ganas y embutido en chubasquero y braga térmica. Un ejemplo, anoche tocaba empezar los entrenamientos de calidad para la Media Maratón de Málaga: misión imposible realizar una pirámide de fartlek o un ritmo rápido, bastante fue completar unos 12 kms trotones a 4'54'' (por cierto, nada que ver con los 18 kms del domingo, que por arte de birlibirloque salieron a 4'43'': lo que hace el sol...).
Y, bueno,  ¿para qué hablaros de la bici? La Trek sigue ahí aparcada, en una semana en que me había propuesto empezar a meter dos días de bici, además de los cuatro de carrera y los tres de piscina. Necesito urgentemente una buena primavera. O eso, o un pedazo de Pepito Grillo que me tire de las orejas...

jueves, 10 de febrero de 2011

Reflexiones de un ciclista urbano: contaminación, conciencia cívica, educación y blablablá

Como la semana no está teniendo ninguna novedad de entrenamientos (todo va como últimamente, metiendo tres días de piscina y cuatro de carrera a pie como de costumbre), hoy toca un alegato de estos míos en plan bronca y rapapolvos con moralina. Y que no piense nadie que me las doy de nada o de que voy de estar por encima del bien y del mal, pero es que... Es que ya llevo unos cuantos días acumulados en que, cuando vuelvo de trabajar a las diez y pico de la noche, en algún punto de mi recorrido en bici algún capullo o capulla me pita con inquina para que me aparte de la calzada. Parece ser que los ciclistas urbanos molestamos a algunos. Yo ahí en plan chapeau, con mis luces, mi casco y todo bien legal, y un cochecito detrás de mí haciéndome bullying urbano. Hay días que soy capaz de tomármelo con serenidad (que yo soy un tío muy tranquilo), pero la verdad es que me cuezo por dentro.
Ahora es cuando viene la moralina, que, por aquello de hacer algo con cierta retórica, presentaré en forma de preguntas dirigidas a la nada cibernética. ¿Cómo podemos vivir en un país con tan buen clima y usar tan poco la bicicleta? Lo que es más grave, ¿por qué las bicis y los carriles bici importan tan poco en las agendas políticas de los dos partidos mayoritarios? ¿Por qué sólo se hacen carriles de cara a la galería que no sirven de nada y que no llevan a ningún sitio ni sirven para articular verdaderamente el tráfico en bici por toda la ciudad? ¿Por qué ningún Ayuntamiento, sea del PSOE (Barcelona) o del PP (Madrid y Valencia) se están planteando restringir el tráfico de vehículos a motor en estos días de contaminación y de índices peligrosos para la salud? ¿Por qué tiene la gente tan poca educación y tan poca clase? ¿Por qué la gente va al gimnasio o a la piscina en coche? ¿Por qué en una ciudad como Almería, de menos de 200.000 habitantes en que los trayectos deben andar por un máximo de 2 kilómetros la gente coge tantísimo el coche y no se plantea ni la bici ni el andar?¿Por qué un grandísimo porcentaje de niños y niñas de este país tienen que ser transportados en coches a sus coles todas las mañanas?
Pues no sé, supongo que, detrás de todas estas preguntas, lo que hay es un grandísimo catetismo ibérico. Un catetismo cerril que nos lastra en muchísimas cosas. Últimamente la gente se queja mucho de los políticos, sin embargo yo creo que tenemos los políticos y la gestión (local, regional, nacional) que nos merecemos -unos políticos que, además, intentan ganar votos y hacer leña de todos los árboles caídos. Por ejemplo, en el tema de la contaminación, unos intentando, en vísperas de las municipales, poner en primer plano la mala gestión que el  Ayuntamiento de Madrid está haciendo de este tema. Los otros (sí, sí, como el título de la película), bueno, los otros... ¿qué podemos decir? Esa Anita Botella diciendo que más ahoga el paro que la contaminación, como si el hecho de que un gobierno socialista que ha gestionado fatal el tema económico y el empleo le diera a ella licencia para no ocuparse de sus problemas como Concejala de Medio Ambiente (ahí es nada, Ana Botella, Concejala de Medio Ambiente). En fin, que unos por otros y la casa sin barrer. Pero claro, a la gente en el fondo le da todo igual -el paro no creo, pero la contaminación sí. ¿Son tan tontos los políticos de este país? Pues supongo que no, pero ¿cuál de ellos se atrevería a restringir el tráfico de vehículos en las grandes ciudades de este país? Un país en crisis que sigue viviendo como si nos sobrara el combustible y los euros para pagar las letras de los coches. Un país en crisis en el que los jóvenes están en paro pero van al gym en flamantes coches nuevos y a los que nunca le falta la gasolina... (Y si les llegara a faltar los euros para llenar el depósito, la culpa no la tendría su grandísima irresponsabilidad sino el gobierno de turno). Un país, en fin, en el que se confunden las libertades fundamentales y los derechos civiles con el hacer lo que a uno le da la gana -si algunos montaron el circo de las libertades con la nueva ley del tabaco, ¿qué no montarían si se prohibiera entrar en los centros urbanos con automóvil? En fin, ¿qué político de turno se va a mojar, con este panorama,  y va a apostar en serio por las bicis? Perdonad mi arrebato, pero los pitiditos tras mi bici se han ido acumulando y  hoy tocaba crítica.
N.B. En honor a la verdad, muchos ciclistas urbanos y plataformas pro-bici están (estamos) logrando que cada vez sea más frecuente ver bicis en las ciudades y más fácil moverse bicicleando por ellas. Muchas ciudades (con la oposición irónica y sarcástica de gran parte de la ciudadanía, eso sí) han apostado fuerte por la bici (Sevilla, Barcelona, algunas más por el Norte de España). Desgraciadamente, creo que no se puede decir lo mismo de Almería. 
Si os interesan estos temas, os enlazo a AlPedal Almería y a Con Bici, dos plataformas de las que están haciendo que, poco a poco, la cosa vaya cambiando.

jueves, 3 de febrero de 2011

Nadar mejor o no nadar mejor: esa es la cuestión... principal

Qué cansado es esto de ser un aspirante a triatleta y, además, un habitante del cibermundo: realizar entrenos y mantener la identidad digital de deportista amateur a veces tiene su intríngulis. Volcar datos a movescount.com, curiosear por la red, leer blogs, participar (de puntillas, eso sí) en foros, mantener este blog... No es fácil, no.Y, claro, como llevo unas semanas verdaderamente más centrado en la piscina, se iba echando en falta una entrada centrada en el agua. Aclarar que cuando digo "más centrado" me refiero a "más centrado que antes", no vayamos a equivocarnos y acabemos pensando que estoy más centrado en la piscina que en la carrera o más centrado que nadie...
Bueno, al grano: llevo varias semanas metiendo tres días de piscina. Como ya había comprobado en otras rachas en que me ha dado por convertirme en un Phelps cualquiera, el progreso en la natación es arduo y lento. Por lo menos en mi caso. También hay que decir que, con constancia y con días y con metros, se acaban notando ligeras mejoras que, espero, se irán consolidando. Os cuento tres detalles y estrategias que me están ayudando a permanecer motivado.
Lo primero, hacer 100m iniciales que me sirven de termómetro del estado de la cuestión; si hace unos meses me era imposible bajar de 2' en los 100, ahora mi primer 100 está en 1'50 y tantos. Es un tiempo paupérrimo, pero también es un logro si lo comparo con mis inicios. También suelo hacer 100m al final de cada sesión que me permiten ver, después de 1500 de cosas variadas, en cuánto me voy de ese primer tiempo: la cosa tampoco pinta demasiado mal. Por ejemplo, hoy he hecho mi último 100 a 2'09''.
Segunda cosa: intentar tecnificar, aunque sea de manera chapucera, mis entrenamientos. Así, ahora intento no meterme en el agua sin más, sino que  hago cosas del estilo: 17x100m, con y sin pull, alternando. Sé que necesito meter más variedad de drills (por ejemplo, usar la tabla en vez del pull), pero bueno: algo es algo...
Tercera cosa: hace poco leí sobre la dificultad de progresar en la piscina cuando se va solo (la famosa soledad del aspirante a triatleta, juas juas). Mucho más difícil mejorar tiempos si estás solo en el agua que si corres o bicicleteas solo. Pues como a la fuerza ahorcan, me he inventado un método que, por lo que voy viendo, no uso sólo yo... El método píquese usted con el de la calle de al lado tiene increíbles efectos de mejora sobre mis tiempos... Como ya se puede intuir, consiste en cerciorarse de que la persona que está en la calle de al lado no nada tan mal como uno y, entonces, intentar ir a su ritmo. Cosa que suele tener la deseable (o indeseable) consecuencia de que esta persona, nadador o nadadora, suele darse cuenta y entonces intenta ir más rápido para dejarte tirado en tu calle... El método, que no por primitivo deja de tener su efectividad, está resultando en que, algunos días (si tengo la suerte de contar con alguien que nade medianamente en la calle de al lado) bajo mi tiempo e incluso mis brazadas por largo. Incluso, me enfrasco tanto en la movida que acabo perdiendo la cuenta de los largos y termino por hacer más metros de los que pensaba.
Bueno, pues eso es todo sobre mis cutre entrenamientos de piscina. Se me olvidaba: estoy haciendo unos 1700 metros por sesión; aunque, como he dicho, a veces me emociono y hago 1900 (antes de ayer) o 1800 (hoy). Si tengo constancia y sigo enfocando todo desde el lado de lo positivo y del vaso medio lleno, especiando todo con un poco bastante de sentido del humor, no me cabe duda de que seguiré mejorando poquito a poco.

lunes, 31 de enero de 2011

XIV Media Maratón Ciudad de Almería: una crónica más y 1h27'04''


Pues eso: una media maratón más (y van diecisiete, creo). Y una crónica más. O quizás no es una más; porque, después de todo, esta es la crónica de una carrera estupenda, con sensaciones de facilidad y de confirmación de que el planteamiento quien tuvo retuvo puede, al menos a veces, funcionar. Una crónica de los nervios de siempre, de las caras conocidas, los saludos, los apretones de manos a conocidos y desconocidos -para apretón de manos, el de este señor desconocido que, por azar, nos acabó revelando en la recta de calentamiento que tenía cáncer de páncreas y 65 años. Y, añadiría yo, unas ganas de vivir y de correr que no le cabían en la cara...
Pues eso, en eso estábamos: a base de nervios, saludos y estiramientos pre-carrera, uno acaba poniéndose en medio de la masa tras la línea de salida. Y sale, esta vez sin oír el pistoletazo de salida. Sólo intuyéndolo, y entonces comprende lo que ha comprendido tantas veces: que, por mucho que diga que no lo va a intentar, que va a hacer una carrera tranquila, sin grandes pretensiones (a, digamos, 5' el kilómetro), por mucho que diga todo eso el día anterior, al final una carrera es una carrera. Una carrera es dar lo que se puede, desde dentro. Y, una vez que vuelvo a comprender eso en el primer minuto, me doy cuenta de que esta carrera no es otra más: por eso esta crónica quizás no sea otra más tampoco. Porque, como os estaba intentando decir, esta es la crónica de un día de lujo para correr, temperatura perfecta, sol, y un poniente que estaba sabiamente en stand-by. Y claro, al entender todo eso, me doy cuenta de que tengo que montármelo bien: tengo que, en décimas de segundo, concretar un objetivo y una estrategia para conseguirlo. Porque si el día antes me decidí a ver el vaso medio lleno (y nunca verlo más medio vacío), me hace falta ver que todos estos años, meses, carreras, entrenamientos, pirámides de fartlek, planes de entrenamiento, revistas, libros, páginas de internet, foros, zapatillas, gadgets, ciudades vistas desde el borde de una malla y unas zapas, caras conocidas y desconocidas, charlas y risas, me hace falta ver que todo eso ha dejado su poso. Y es eso, precisamente, lo que busco: comprobar que hay poso y que ese poso me permite hacer una buena carrera sin habérmela preparado bien. Sin haber hecho nada de velocidad en los últimos dos meses. Y puede ser también que sea el día tan estupendo y el sol (cuánto se echa de menos el sol en Almería cuando no lo vemos durante días) los que me animan. O el hecho de haberme perdido la primera Alleycat de Almería la noche anterior con el propósito de estar fresco... O, ¿por qué no?, sería porque la Media Maratón de Almería estrenaba recorrido y había que hacer un buen papel. O porque, al vestirme por la mañana, decidí, un poco de manera improvisada y sin saber muy bien por qué, calzarme las Wave Elixir y no las GT2150. Vaya usted a saber....
La cosa es que a los tres o cuatro minutos, cuando termino (es un decir) de adelantar gente (¿hasta cuándo esta chapuza de mezclar en la salida corredores de la media y de los 9 kms saludables?), me siento ya instalado en un buen ritmo. Un buen ritmo que creo mantener durante todo el recorrido, ahí voy entre 4'05'' y 4'10''; con mis tics usuales en las carreras: entablar conversación con gente que no quiere perder nada de resuello charlando con un tio pesao como yo; echarme agua por encima de la cabeza y del buff para terminar totalmente empapado al final de la carrera; o hacer cálculos de todo tipo, inventándome fórmulas para desglosar tiempos y carreras, ritmos totales y parciales... Como esta vez, que, con elegancia matemática, me planteo la carrera en tres tercios: el kilómetro 7, primera hora de la verdad, lo paso en 29 minutos; si me mantengo así, el segundo tercio y el tercer tercio de carrera, triunfo. Y así va la cosa: kilómetro 14, en 57 minutos y algo. Y, claro está, si sigo así, bajo de hora y media. Tengo margen. Pero no quiero ceder ningún segundo al dichoso margen y decido mantener ritmo, carros y carretas para terminar de superar un enero con una cuesta puñetera como ninguna. Y lo consigo. Al final 1h27'04'', tiempo oficial. Puesto 142 de la general y 22 de mi categoría. Vamos, que a Londres 2012 no voy a ir, pero bueno: creo que ha sido una de las carreras que he terminado más fresco y satisfecho en mi historial runner.
¿Algún aporte objetivo sobre la carrera? ¿Algo que no suene a paja mental? Bueno... quizás dos cosas: el recorrido lioso y lleno de giros por todos lados, rotondas, giros y más giros que te cortan el rollo enteramente y que dan la oportunidad a muchos (¿la mayoría?) de recortar por las aceras y esquinas como si esto, en vez de una carrera, fuera un certamen de recorteadores. Y es que, donde se pongan las interminables rectas de algunos recorridos que se quiten las tonterías. (Aunque volviendo al territorio friki de mis cursiladas habituales, el giro de la Rambla por la parte de abajo, por delante de la fuente, me pareció impagablemente bonito -el trozo más bonito de la carrera, si no el único...) Segundo comentario serio sobre la carrera: este año, más que otros, he visto la carrera un poco en crisis. Una pena, porque la organización ha estado, esta vez, bastante bien: pero si quitáramos a la gente de la BRILEG y de los 9 kms Saludables, ¿cuánta gente habría participado?. No sé, lo mismo es el calendario, o la distancia a este rincón del mundo, o lo que sea, pero no veo la Media de Almería demasiado consolidada. Pero bueno, creo que va siendo hora de cerrar esta crónica... ¿Ha sido una crónica más?

sábado, 29 de enero de 2011

Contador y el vaso medio lleno

La semana ha seguido como estaba previsto: preparándome para la Media Maratón de mañana (hidratándome lo más posible desde el jueves tarde e intentando dormir lo más posible en la noche del viernes a hoy sábado). Al final he salido dos días a correr, 8 kms de nada cada uno de ellos; también he hecho mis tres sesiones de piscina: 5200 metros en total. Esta tarde tocará ir a por el dorsal y las ceremonias preliminares: hoy ni gota de cerveza, hidratos en forma de pasta esta noche, preparar la ropa y la mochila... Lo de todos los días previos a una carrera...
Pues eso, que la semana ha seguido como estaba previsto. Una novedad: Contador ha sido suspendido por un año. Se veía venir. Mira que me caía bien este chaval de Pinto, con pinta de buena gente, con familia de Badajoz (como yo), con historial médico complicado... Con todos los ingredientes para caer bien, en definitiva, se había convertido en uno de mis pocos referentes deportivos (que no soy yo de perder la cabeza ni idolatrar deportistas, vaya). La cosa pintaba mal: no sólo había dado un positivo en clembuterol, sino que, según ciertos rumores, las analíticas mostraban no sé qué restos del plástico propio de las bolsas de sangre utilizadas en transfusiones... En fin, que, como digo, la cosa pintaba regular. Luego lo oyes hablar y tal, y sigue pareciendo que no ha roto un plato en su vida pero... La duda quedará ahí, para siempre, y yo he decidido bajarlo de mi altar de personas admirables. Sí, la presión hacia los deportistas de élite es muy grande; el deporte se ha convertido en un espectáculo mediático, un circo que demanda una continua superación de mejoras y de récords y de límites. Sí. Estoy de acuerdo, pero no es justificación para lo que está pasando en el deporte (para qué mencionar la Operación Galgo y demás...)
Y también está la posibilidad de que hayan ido a por él y que, al final, la historia se reduzca a un pedazo de entrecot contaminado. De todos modos, da igual: si hay muchos deportistas populares que somos responsables con nuestra alimentación (que nos suplementamos sólo con jalea y con té verde y rooibos...), creo que es obligación de Contador ser aun más responsable con lo que se mete entre pecho y espalda, aunque sea un trozo de buey. La duda, desde luego, va a quedar ahí y sus tours y sus logros no se van a ver igual nunca más... Una pena.
Al hilo de lo exigentes que somos muchos populares con la alimentación (que si no sé cuántas piezas de fruta al día, que si alimentos biológicos e integrales, que si tofu, que si seitán, que si equinácea en vez de tener que tomar medicinas, que si té verde o blanco en vez de suplementos antioxidantes...), he reflexionado bastante sobre lo exigentes que somos (algunos por lo menos) con nuestros entrenos y nuestros resultados. He empezado a darme cuenta de que el exigirse siempre rendimientos astronómicos, por encima de la media, incide en la autoestima y en acabar viendo el vaso medio vacío.
Y no: he decidido, haga el tiempo que haga mañana en la Media, y pase lo que pase, empezar a ver el vaso siempre medio lleno. Sí: porque a nada lleva no conformarse con nada. Como ejemplo, el mes de enero, en que me he visto tan mediocre y tan perezoso. Al final, va a terminar con más de 200 kms de carrera a pie y con cerca de 15000 metros de piscina. También con unos cuantos kilómetros de bici urbana. Y sí: habrá a quien le parezca poco pero... Al final, visto con la óptica del vaso medio lleno, va a ser un pedazo de mes.

miércoles, 26 de enero de 2011

Una semana con regalo -¿qué hacer en la semana de una carrera?

Esta semana, como ya había comentado en la entrada anterior, tiene premio: la Media Maratón de Almería. La primera carrera del año, al menos para mí; y una que nunca me preparo de manera específica. La corro viviendo de las rentas y un poco por obligación: como es la carrera de esta ciudad, parece que estaría feo no correrla... Como la semana tiene ese regalo el domingo, toca planteársela en plan muy tranquilo. Generalmente, las semanas en que tengo una carrera, suelo meter dos sesiones de carrera a pie y nunca más allá de 8 o 10 kms en cada una. Y es que hay que tener claro que el cuerpo asimila los entrenamientos con diez días de retraso, por lo que, en principio, de nada sirve entrenar durante la semana de un evento. Lo que quiero decir es que, por mucho que entrenáramos en la semana de una carrera, lo único que conseguiríamos sería cansancio acumulado e innecesario. ¿Por qué corremos entonces, aunque sean dos o tres días, en la semana de una carrera? Supongo que por dos razones: para no coger kilos y por motivos psicológicos. En los efectos psicológicos metería también esas rectas o miniseries que se suelen meter en la semana de una carrera: si uno comprueba que todo va bien, que soporta un buen ritmo, que las piernas responden, que, en definitiva, está fino, se afronta la carrera del domingo mejor. Pero me reafirmo, meter grandes intensidades con pretensión de mejora en los diez días anteriores a una carrera creo que no es fisiológicamente realista.
Espero que perdonéis mi tonillo didáctico, pero es que hoy me he levantado con el chip profesor puesto. Y, ya lo sé, son cosas que sabemos todos los que corremos y tal; sin embargo, cuántas veces me he encontrado con gente que hace series en plan serio en los días inmediatamente anteriores a una carrera. También sé de algún caso que se ha metido una tirada larga a dos días vista de un medio maratón. O una sesión de piernas en el gimnasio el día de antes... Supongo que hay gustos y estilos de entrenamiento diferentes, cada deportista tiene sus rutinas y sus ceremonias y sus sesiones talismán -lo que pasa es que la evidencia fisiológica creo que no puede negarse y lo mejor que puede hacerse en la semana de una carrera es reducir sesiones, reducir intensidades y reducir kilometraje. Vamos, el famoso tapering...
Ayer, sin embargo, no cumplí del todo con estas normas mías tan de andar por casa: como no he hecho nada medianamente rápido y con chispa en las últimas semanas, y como salí a hacer 8 kms de nada, me piqué conmigo mismo y me marqué un rodaje con cierta alegría: 4'24'' de promedio, que atribuyo un poco al frío que hacía y al propio pundonor ese que me hizo probarme (y buscar mejores sensaciones que las que tuve, a medio día, en la piscina). 4'24''x km: nada del otro mundo, ya lo sé, pero aun así contradije las normas que he explicado más arriba. ¿A lo mejor es que, de después de todo, no existen normas en el deporte popular y lo que debe hacer uno es lo que le pide el cuerpo...?